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SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL Y RESPONSABILIDAD TECNICA POR ARQUITECTO

9/2/15

Errores humanos explican 90% de los siniestros de tránsito

Unasev pretende más exigencia a conductores para minimizar ese factor


No hace falta recurrir a las cifras para darse cuenta de que los uruguayos se conducen mal en las calles. Basta con pararse en un esquina para constatar que hay vehículos y peatones que cruzan en rojo, otros que rebasan el límite de velocidad o que circulan en contra flecha, y ni hablar de dar paso en una cebra. Esta situación es, en parte, resultado de las diferencias que existen entre los distintos departamentos en cuanto a las exigencias para obtener un permiso de conducir.

Aunque en Uruguay no existen estadísticas acerca de cuánto inciden en el tránsito ese tipo de conductas, los datos a nivel internacional marcan una alerta en ese sentido. Es que el “factor humano” influye en más de 90% de los casos de siniestros de tránsito, según estudios internacionales que maneja la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev).
Desde el área de Psicología de ese organismo de Presidencia, explicaron a El Observador que en los conductores se repiten a menudo decisiones incorrectas. La conducta al volante está determinada por el medio real y por el paralelo, es decir, por las preocupaciones que tenga la persona antes de subirse al vehículo. “Si el foco está en otro lado, es seguro que hay un accidente”, explicó un técnico de Unasev.

Según el temario específico de la Dirección General de Tránsito de España -país que Uruguay toma como modelo en la materia- entre los errores humanos se destacan tres tipos: los previos al accidente, que pueden ser en ejecución de una maniobra, o en identificar alguna de las señales o a otros vehículos; los “agentes directos diversos”, como el cansancio, determinadas enfermedades, el estrés o el consumo de drogas, así como también hablar por teléfono; y los “agentes inhibidores de la prudencia” como sobreestimar la habilidad del conductor o de la velocidad propia.

El caso es que muchas de estas conductas no se tienen en cuenta en Uruguay a la hora de expedir las licencias de conducir. Las intendencias no cuentan, por ejemplo, con psicólogos para evaluar y detectar posibles trastornos de personalidad, agresividad, o psicosis que puedan afectar el desempeño al volante, antes de otorgar la licencia de conducir amateur. Y pese a que desde Unasev se han realizado intentos por incrementar las exigencias, las disparidades entre los actuales requisitos para tener una libreta en los 19 departamentos han hecho imposible avanzar en ese camino, explicó a El Observador el secretario general de Unasev, Pablo Inthamoussu.

Uno de esos intentos fue el de implementar una evaluación de las capacidades psicofísicas. Desde 2013 existe un informe técnico en el que se detallan los requerimientos y las pruebas psicofísicas que sería necesario aplicar para otorgar el permiso de conducir y para lo que cada intendencia debería contar con un médico y un psicólogo. Los intendentes manifestaron en ese entonces su aprobación, explicó Inthamoussu, y aunque es un requisito ideal, “la disparidad de las realidades de las que partía cada departamento eran tan disímiles, que era realmente muy complicado poder llegar a algunos parámetros que los técnicos decían que había que tener”.
La propuesta quedó entonces estancada y según Inthamoussu, ese fracaso muestra que la implementación en de una libreta única -una idea que también se ha ido aplazando- es una necesidad.

A la espera del permiso único
“En tanto no tengamos unificados los criterios, las exigencias no son las mismas y eso hace que la pericia del conductor sea totalmente distinta. Somos un país, no 19”, explicó un técnico del área de Psicología de Unasev.
En la resolución del Congreso de Intendentes del 26 de abril de 2012, se decidió crear el permiso único nacional de conducir, pero luego de tres años las intendencias solo comparten un sistema informático que unifica el trámite pero que está operativo en tres departamentos: Salto, Maldonado y Rocha.

“La idea es hacer un sistema único para unificar los pilares básicos (psicofísico, teórico y práctico) y aspiramos que en dos o tres años se podría implantar el permiso por puntos”, explicó el secretario de Unasev. Agregó que “está constatado que funciona porque ahí el ciudadano no solo paga la multa sino que ya empieza a valorar la posibilidad de perder el registro” aseguró. El psicofísico y el práctico siguen relegados pero sí se ha logrado avanzar en el teórico. La implementación de ese sistema en todas las intendencias permitirá realizar una misma prueba teórica en todos los departamentos. A partir de la creación de una guía nacional de conducción, se hizo una selección de 500 preguntas que un programa elige de forma aleatoria y arma un examen diferente para cada persona. Eso evitará algo que sucedía en el pasado y era que al tener las preguntas, el aspirante solo se estudiaba la respuesta y no el concepto de la norma, dijo Inthamoussu.

Al aumentar las exigencias, explicaron desde el área Psicológica de Unasev a El Observador, la persona va a cuidar más el permiso de conducir ya que “en vez de dar la vuelta a la palmera para tener el permiso, va a tener que dar una vuelta importante en la práctica” y pasar por un equipo médico y psicológico para ser evaluado. “Cuanto más exigencia, más precaución y podés anticiparte más y detectar alguna situación en la que la persona no pueda conducir”, explicó el profesional de Unasev consultado.

Sin embargo, según Inthamoussu, eso solo tampoco soluciona el problema. “Podemos elevar los requisitos, que no sea tan fácil acceder a un permiso. Pero, si no controlamos, todo esto no tiene mucho sentido”, concluyó.

OBSERVADOR

El caso español: la libreta por puntos

España, país que sirve de referencia a Uruguay en materia de tránsito, aplica desde 2012 un sistema de libreta de conducir por puntos, algo a lo que aspira llegar Unasev en tres o cuatro años. En ese país, al sacar la libreta se otorga al conductor 8 puntos si es amateur y 12 si ya cuenta con experiencia, pero si registra infracciones los va perdiendo hasta llegar a que se le retire la libreta. Asimismo, por cada tres años sin recibir ninguna multa se suman otros 2 puntos y 1 a los siguientes tres, llegando a un máximo de 15. La gravedad de la contravención se corresponde con la cantidad de puntos que se descuentan. Por ejemplo, conducir alcoholizado o a alta velocidad resta 6 puntos (el máximo descuento).
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