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TECNICO PREVENCIONISTA EN SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

30/9/14

POTABILIDAD: ESTUDIO ADVIERTE SOBRE PERJUICIOS PARA LA SALUD Alertan contaminación en Río de la Plata y Uruguay

La contaminación de los ríos Uruguay y de la Plata alerta a expertos. Durante un monitoreo de dos años se detectaron toxinas nocivas para el sistema nervioso que afectan directamente la potabilidad del agua. Exigen monitoreo continuo.



Estudios reflejan fuerte presencia de cianobacterias nocivas en cursos de agua uruguaya.
GABRIELA CORTIZASmar sep 30 2014

El Proyecto Algas, cuyos resultados se presentarán hoy en el Latu, constató en los ríos Uruguay y de la Plata la presencia de cianobacterias (bacterias que generan toxinas nocivas contra animales y humanos) que ponen en riesgo la calidad del agua potable y la condición del agua para baños y otros usos. El estudio monitoreó en seis puntos de los cursos de agua durante dos años: Salto, Fray Bentos, Carmelo, Colonia, Montevideo y Punta del Este.

Según el informe elaborado en conjunto por el Latu, el Instituto Clemente Estable y la Facultad de Ciencias, se constató la presencia de cianobacterias y algas que permiten anticipar un futuro para nada alentador de estos recursos.

El equipo de 25 expertos monitoreó en varias oportunidades desde 2012 los cauces de los ríos y eso le permite afirmar en su estudio que "en caso de ausencia de un plan de monitoreo y gestión" la contaminación del agua podría afectar seriamente el cuidado del medio ambiente y el usufructo del recurso a nivel nacional.

"Las toxinas pueden afectar la salud de las personas expuestas a ellos y dañar los ecosistemas acuáticos. También propician el surgimiento de algas unicelulares que generen otras toxinas que alteran el sistema nervioso", explica el resumen del informe.

La formación de las floraciones algales nocivas, explica, es producto del exceso de nutrientes liberados hacia los cursos de agua desde actividades industriales, agronómicas y domésticas, situación que se viene cuestionando desde hace años.

"A partir de la década pasada hubo un aumento productivo muy importante -agropecuario e industrial- y eso ha llevado a que los sistemas acuáticos se hayan visto afectados", había dicho a El País con anterioridad el doctor Luis Aubriot, experto en Liminología de la Facultad de Ciencias.

Según Aubriot, la cosecha de soja está afectando directamente el monte ribereño. "Quieren plantar hasta las orillas del río. Están desmalezando mucho monte", aseguró. Estos montes son los que funcionan como filtro de las aguas. La presencia de las cianobacterias, según el monitoreo, fue más notoria en el litoral norte del país. Sin embargo, se detectó en las seis estaciones de monitoreo.
Control.

El Latu generó, además, un nuevo protocolo para controlar efectivamente los recursos hídricos del país a modo de colaboración con los organismos estatales de toma de decisión.

"Luego de dos años de trabajo, se han cumplido los objetivos del proyecto al disponer de nuevas técnicas para la detección, el monitoreo y la predicción de floraciones de fitoplancton nocivo en dos de los principales cursos de agua del Uruguay (Río Uruguay y Río de la Plata, desde Salto a Punta del Este)", dice el resumen al que accedió El País.

"Abre las puertas a nuevas perspectivas de mejora en la gestión de los riesgos por medio de metodologías demostradas científicamente y de fácil implementación", agrega el texto del Latu.

En el marco de este proyecto, se están desarrollando maestrías, doctorados y se presentaron varias publicaciones científicas relacionadas.
Agua potable.

El río Santa Lucía, el único recurso del que se obtiene el agua potable de Montevideo y el área Metropolitana, no fue estudiado en esta oportunidad por el grupo de expertos del Latu aunque ya se fijó como el siguiente objetivo.

La situación del Santa Lucía, sin embargo, preocupa a las autoridades y expertos desde hace tiempo.

La presencia de cianobacterias, con brotes en verano, afectan directamente el agua potables que consume la población. Y se debe recurrir a agregados para optimizar la potabilidad del agua, que incremente notoriamente los costos de suministro de OSE.

"Casi todas las cuencas del país se han visto afectadas negativamente. Esto provoca que los recursos naturales sufran. En casi todas las poblaciones del país se han detectado floraciones de cianobacterias, en muchos casos tóxicas como en la cuenca del río Negro o del río Uruguay. Entonces, la búsqueda de nuevos sitios para obtener agua son en vano", aseguró Aubriot.

Actualmente se evalúa construir embalses en Paso del Soldado y Arroyo Casupá, recursos hídricos bien conservados. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo.

La construcción de embalses fomenta el crecimiento de cianobacterias

El Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente presentó el pasado año el "Plan de acción para la protección del agua en la Cuenca del Santa Lucía" con varias pautas a cumplir.
Algas y la calidad

El Programa Medio Ambiente del Latu lleva adelante desde 2011 dos proyectos enfocados a generar herramientas para evaluar floraciones algales nocivas. El proyecto "Algas", uno de ellos, inició en setiembre de 2012 e incorporó propuestas presentadas por investigadores de la Facultad de Ciencias y del Centro Universitario Regional Este y el Instituto Clemente Estable. "Aporta a la resolución de uno de los desafíos ambientales más importantes para el Uruguay en la actualidad: la conservación de la calidad de agua", dice el informe.

29/9/14

Las 13 medidas para paliar los daños de estar todo el día sentado

Se probó que esta situación provoca serios problemas a la salud, por lo que hay que atacarla.


¿Te sientes encadenado a la silla y el escritorio? ¿Te cuesta estar de pie en la oficina? Estar todo el día sentado es casi normal y lo peor, bien visto. ¡Qué buen trabajador!, se comenta.

Pero, la situación es más bien preocupante. Según un estudio realizado en el Reino Unido, 8 de cada 10 trabajadores se toman solo un descanso para ir al baño o tomar algo durante la jornada laboral.

Los datos son aún más alarmantes. Uno de cada cinco logra pasar alrededor de 15 minutos al día de pie, y más de un tercio admite que en contadas ocasiones sale de la oficina para almorzar.

¿La razón? Demasiado ocupados para moverse más. La investigación fue encargada por el Programa de Salud Pública Weight Watchers UK, dedicada a ayudar a las personas a bajar de peso.

Para llegar a estos resultados, entrevistaron a 2000 personas que trabajan en oficina, donde el resultado en porcentajes es más abrumador, el 87% de los entrevistados pasan sentados durante toda el día.

Además, 7 de cada 10 personas el único movimiento que hacen es caminar de la casa al auto y del auto a la casa. Otro, es que tres de cada diez no hace absolutamente nada de ejercicio al llegar a casa, incluso admiten que pasan hasta la noche frente a la TV.

“Es preocupante ver a tantas personas amarrados a su escritorio, con tan poca actividad física y sintiéndose demasiados ocupados para levantarse y caminar por un momento”, declaró Zoe Griffiths, jefe del programa que realizó el estudio.

Agregó, en una nota publicada en el Westerndailypress.co.uk, que el entorno de trabajo en la actualidad es de mucha presión, lo que causa que durante todo el día se esté en un estado de tensión permanente, donde se puede sentir que no se tiene “el derecho” ni el tiempo para alejarse de la computadora, aún cuando se quiera.
¿Qué le sucede al cuerpo?

Si bien la encuesta muestra la realidad en el país inglés, lo más probable que en Latinoamérica suceda algo parecido.

Para Enrique Sepúlveda, kinesiólogo de Clínica Avansalud de Chile, existe una clara relación entre estar sentado por varias horas al día y la aparición de problemas cardiovasculares y osteomusculares, y es más, menciona estudios donde se afirma que se aumentan las probabilidades de morir a causa de enfermedades cardíacas, cáncer y de morir en general por el sedentarismo que disminuye expresamente las expectativas de vida.

“También el estar tan quieto aumenta los niveles de azúcar en la sangre, la presión sanguínea, los niveles de colesterol en la sangre, de estrés, y genera atrofia muscular especialmente de muslos y piernas. Además, que provoca rigidez de nuestras articulaciones especialmente la columna, y aparte genera constipación, entre muchos otros efectos nocivos”, explica y recomienda tomar acciones concretas.

De ahí que estén tan de moda en algunas empresas las pausas obligatorias y cerca del puesto del trabajo. Para Cecilia Gómez y Verónica Silva de la Escuela Ramdas Rai dedicada a realizar “Minutos de calma” a empresas y colegios, las pausas laborales permiten estimular al cuerpo a nivel físico, mental, energético y emocional, logrando mayor concentración, aumento de la energía vital y un manejo y liberación del estrés, entre los beneficios más inmediatos.

“Puedes hacer ejercicios localizados sin la necesidad de contar con grandes espacios, y con nuestra técnica, la persona puede tomar conciencia del estado en que se encuentra, aprende las herramientas que necesita incorporar en sus rutinas diarias y logra ser independiente en su autocuidado”, afirman.
¿Qué hacer para moverse?

Lo primero, saber y entender que es necesario salir de la silla del escritorio las veces que sea necesario. Entonces a ocupar la creatividad tanto en la jornada laboral como por las mañanas o las tardes, ya que también vale hacer ejercicio extra, practicar un deporte o caminar más de 30 minutos diarios.

Aquí van las ideas para moverse en el trabajo que los ingleses ya están poniendo en práctica.

1. Vaya hasta el escritorio del colega en vez de llamar por teléfono o enviar un correo electrónico.
2. Use las escaleras en vez del ascensor.
3. Vaya a la impresora cada vez que imprima.
4. Invita a tus compañeros a tomar un café o té.
5. Haga el esfuerzo de levantarse y caminar alrededor de la oficina aunque sea para estirar las piernas, la columna, el cuerpo.
6. Tome descansos regulares para tomar una bebida o un vaso de agua.
7. En las reuniones, póngase de pie y muévase.
8. Cuando sea posible salga de la oficina para comprar o comer una colación.
9. Considere invertir en un balón suizo o algo similar, para que toda la oficina lo utilice de vez en cuando como asiento de escritorio.
10. Haga pausas de yoga, estiramiento o movimiento en su escritorio cada 15 ó 30 minutos.
11. No espere ir al baño hasta estar desesperado.
12. Al hablar por teléfono ponerse de pie y levantar los talones para activar los músculos de las pantorrillas.
13. Frente a la computadora doblar y estirar las piernas, o estirar los brazos hacia el frente o el techo.
14. Encontrar una rutina de ejercicios y ser constante en el tiempo, hacer un esfuerzo real por hacer estas pausas absolutamente todos los días.

23/9/14

El uso excesivo del celular puede generar cambios en el cerebro

TECNOLOGÍA

Puede causar padecimientos físicos  y trastornos psicológicos como fobias y adicciones.
celulares

El uso excesivo del celular puede afectar a la salud. Foto: Archivo El País
El celular se ha convertido en un elemento tan cotidiano como la ropa que vestimos. Sin embargo, con su uso generalizado vienen dudas sobre el impacto que esta tecnología puede tener en la salud humana.
Hay estudios que sugieren que el uso excesivo del celular puede llegar a modificar el cerebro humano y, en algunos casos, llegar a dañarlo con un efecto similar al de algunas drogas. Aun más, los dispositivos móviles –incluidas las tabletas– pueden generar padecimientos físicos entre los que se encuentran el síndrome del túnel carpiano y el ojo seco, así como trastornos psicológicos como el cibermareo, el síndrome de la vibración fantasma, fobias y adicciones.
Un estudio de la Universidad de McMaster en Hamilton (Canadá) concluyó que, en casos extremos, la pérdida del celular puede ocasionar una fuerte sensación de angustia, miedo y estrés relacionado, principalmente, con no poder acceder a los datos personales en el aparato.
Al respecto, la psicóloga Ana María Cardona Jaramillo, directora de programas de la especialización en Psicología Educativa de la Universidad de la Sabana (Colombia), dijo: “Claramente existe la posibilidad de generar una adicción al uso de esta tecnología, especialmente frente al hecho de estar siempre conectados”.
Uno de los efectos psicológicos más comunes es el trastorno de adicción a internet, más conocido como IAD. Este genera anormalidades en la integridad de la materia blanca en las regiones cerebrales que involucran la creatividad y el procesamiento de emociones, atención, toma de decisiones y control cognitivo.
En función de constatar los efectos del trastorno de adicción a internet, un informe de la operadora británica Sky Broadband reveló que un 51 por ciento de 2.000 usuarios encuestados afirmó sufrir ansiedad, enfado y/o tristeza al no poder revisar sus correos o entrar a sus redes sociales debido a problemas técnicos.
Según el mismo estudio, la mayoría de las personas se conecta más de 6 horas al día. El 32 por ciento de los encuestados siente la necesidad de comprobar sus correos más de 6 veces al día (sin contar las horas de trabajo), un 5 por ciento lo hacía unas 20 veces y más del 14 por ciento de los encuestados declaró la necesidad de acceder y consultar las novedades de los diferentes servicios sociales por lo menos 6 veces al día. Quitarles el acceso al móvil, la tableta o a internet produjo síntomas psicológicos negativos en tan solo 24 horas. Entre ellos, dice el estudio, se cuentan “la sensación de adicción, depresión y ansiedad, sensación de que han perdido una parte importante de sí mismos, sentimientos de soledad, angustia y aislamiento y, por último, imposibilidad de encontrar recursos alternativos para pasar el tiempo y entretenerse”.
Los jóvenes son los más expuestos a estos posibles efectos adversos. Como su cerebro puede adaptarse al cambio constante, expuestos como están desde temprana edad a la tecnología moderna, no logran discernir las consecuencias de sus actividades diarias y permanentes con el terminal.
Según Cardona, entre las soluciones prácticas a este problema, sobre todo cuando se trata de niños y adolescentes, se encuentra declarar como ‘libres de celulares’ momentos y espacios definidos. “Hay que establecer límites claros, como que en espacios de familia –como cenas o similares– no se usa el celular. Especialmente de noche es importante restringir el uso de estos aparatos, pues pueden interrumpir el sueño”.

19/9/14

Qué genera el estrés y cómo prevenirlo

El cuerpo humano tiene muchas formas de avisarnos cuando está sometido a niveles de exigencia intelectual o física excesivos. Mantenete alerta y prestales atención
 estres

La mayoría de los pacientes no son conscientes de que el estrés que padecen es el verdadero causante de sus consultas al médico.
“Hay enfermos que primero van al gastroenterólogo, que les dice que tienen colon irritable. Después consultan al neurólogo por una sensación de adormecimiento en los dedos. Y, finalmente, llegan aquí porque el pelo se les está cayendo. Ahí uno les explica que todo está ligado a la forma de vivir. ¡Todo es estrés!”, manifestó el dermatólogo Raúl Cabrera.
Para él, el cuerpo humano es la mejor alerta ante el estrés: “Pocos órganos son tan demostrativos de lo que pasa internamente como la piel de cada uno”.
Dermatitis (hinchazón y enrojecimiento de la piel), alopecia (pérdida anormal del cabello) y psoriasis son solo algunos de los padecimientos que pueden reflejar estrés.
También está el llamado vitiligo o melancolía. Esta es una enfermedad degenerativa de la piel en la que los melanocitos o células responsables de la pigmentación de la piel, mueren, y entonces, el cuerpo deja de producir melanina – sustancia que da la pigmentación a la piel– en la zona donde ha ocurrido la muerte celular.
Ojo a los cambios. El doctor David Dorón dice que también hay que fijarse en los cambios de hábitos: “Veo a menudo a personas estresadas que han tenido cambios en su estilo de vida: fuman más, suben de peso, aumentan el colesterol, tienen problemas de azúcar. Y todo esto son condiciones importantes para desarrollar hipertensión”.
Dorón advirtió además de que existen investigaciones que han demostrado “un aumento de infartos en situaciones de estrés”.
Problemas de concentración y olvidos son otros síntomas tempranos de tensión que también tienen origen en esa causa.
“Si el estrés sigue aumentando, las enfermedades tendrán más manifestaciones”, añadió Dorón.
Los especialistas recuerdan que la tensión crónica provoca alteraciones en el sistema inmunitario. Por eso, aumentan las probabilidades de resfrío, herpes e incluso potencia los síntomas de alergias, según una publicación en el Annals of Allergy, Asthma and Immunology.
Un estudio finlandés, que siguió a 5.000 personas por cerca de tres décadas, vio que quienes mostraban síntomas de estrés por el trabajo durante la mediana edad, tenían una mayor discapacidad 28 años más tarde.
Además, detectaron que quienes vivieron largos periodos de estrés mientras trabajaban, tenían más problemas en la vejez para realizar actividades diarias, como bañarse y vestirse.
“Es posible que la activación crónica de las respuestas al estrés puedan provocar un desgaste del cuerpo y, por lo tanto, aumentar el riesgo de discapacidad”, explicó la doctora Jenni Kulmala, de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), encargada de ese trabajo.
Otro, elaborado por la Universidad de Yale, señaló que largos periodos bajo estrés pueden causar la disminución de algunas zonas cerebrales.
Por último, una investigación publicada en la revista BMJ Open concluyó que el estrés crónico en la mediana edad aumenta el riesgo de alzhéimer en las mujeres. Por ello, saber reconocer y tratarlo a tiempo es fundamental.
¿Cómo enfrentarlo?“La actividad física es un elemento muy importante de incentivar en los pacientes”, destacó el doctor Dorón.
“Lo mismo que desarrollar un aspecto espiritual. Para algunos puede ser ir a la iglesia; para otros, hacer un paseo por la naturaleza”.
En todos los casos, las técnicas de respiración y meditación han dado buenos resultados.
“Nosotros les enseñamos a los pacientes a hacer algo que no es tan fácil: sentarse tranquilo por 15 minutos, tomando conciencia de la respiración. Esto puede ser fijándose en cómo entra el aire por la nariz o cómo se distiende el abdomen. Cuando la persona toma conciencia del proceso, se le pide que no se enganche con pensamientos, y que cuando la mente intente distraerse, que vuelva a concentrarse en la respiración”, detalló.

9/9/14

Cáncer laboral: oficios expuestos a agentes que pueden costar la vida

Expertos de la AChS y del ISP detallaron a Emol los empleos que por exposición directa y continua a estos contaminantes —y sin la prevención necesaria— podrían derivar en esta patología.


GDAEMOLdom sep 7 2014 15:51


Dos mil 500 personas que intervinieron en las tareas de rescate tras el 11-S en 2001 comparten algo más que el trauma del ataque terrorista más grave que ha enfrentado Estados Unidos. Todos ellos padecen una de las primeras causas de muerte a nivel mundial: el cáncer.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2012 hubo 8,2 millones de decesos por este motivo, siendo el 19% atribuible al medio ambiente, incluido el entorno laboral.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) tiene catalogado más de 40 agentes como causantes de la patología, dependiendo de una alta concentración y extensa exposición del trabajador.

Clasificados en la categoría A.1, aquí figuran el arsénico (asociado al cáncer pulmonar, vesícal, hepático y piel); el asbesto y amianto (mesotelioma pleural); el benceno (leucemia); el formaldehído (cáncer etmoidal y de senos paranasales); el sílice, cromo y níquel (cáncer pulmonar); las radiaciones ultravioletas, el petróleo y derivados (cáncer de piel); la bencidina, naftalamina y aminodifenil (cáncer de vejiga); y el cloruro de vinilo (cáncer de hígado).
Causa-efecto

De acuerdo a la jefa del Departamento de Medicina del Trabajo del Hospital del Trabajador (AChS), Bernardita Cubillos, existen varios oficios que acrecientan el riesgo de cáncer por su exposición a estos agentes. No obstante, advierte que para un diagnóstico de este tipo se debe constatar que la patología es provocada de una manera directa por el ejercicio de la profesión.

"Hay veces que en los cánceres laborales existe una relación causa-efecto indubitable. Sin embargo, la gran mayoría de las veces debe establecerse una demostración epidemiológica donde debe existir una incidencia 3 veces mayor de la patología en las personas que se exponen al agente que en los que no se exponen a él", explica a Emol.

Entre los procesos industriales y labores específicas relacionadas con estos elementos de riesgo, según una publicación de la revista "HSEC", están la industria y manufactura (calzado, plásticos, radiación, agentes químicos diversos); imprentas (uso de anilinas); minería (fundición y refinería); y lavasecos (percloroetileno).

El medio, que cita a la doctora Adela Contreras, añade que también en el área de la salud, los trabajadores están expuestos en los servicios de rayos X, esterilización quirúrgica (óxido de etileno), oncología (citostáticos), y anatomía patológica (formaldehído).

A los anteriores, la jefa del Departamento de Medicina del Trabajo del Hospital del Trabajador, Bernardita Cubillos, agrega a quienes trabajan al aire libre expuestos a radiaciones ionizantes y las ultravioleta, en particular las solares, que provocan cáncer de piel, como el carcinoma basocelular.
Importancia de la prevención

Según la OMS, esta enfermedad de origen laboral se concentra en determinados grupos de la población activa, para quienes el riesgo de desarrollar una forma particular de la patología puede ser mucho mayor que para el resto. Sin embargo, su temprana confirmación se complica por la existencia de un intervalo de latencia entre la primera exposición al agente nocivo y la aparición de la patología.

"Aproximadamente, entre el 20% y el 30% de los hombres y entre el 5% y el 20% de las mujeres en edad de trabajar (de 15 a 64 años) pueden haber estado expuestos a carcinógenos pulmonares durante su vida laboral, lo que representa alrededor del 10% de los casos de cáncer de pulmón en el mundo. En torno al 2% de los casos de leucemia pueden atribuirse a la exposición en el lugar de trabajo", señala.

Datos entregados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que en el mundo 2,02 millones de personas mueren a causa de un cáncer vinculado con el trabajo. Por esta razón, la doctora Cubillos sostiene que la prevención es "clave", considerando "la identificación de los agentes de riesgo cancerígenos; disminuir los trabajos que signifiquen exposición a estos elementos; informar y educar a los empleados respecto a las sustancias a las cuales trabajan expuestos e insistir en el uso rigurosas de protección personal adecuada".

El jefe del Subdepartamento de Asuntos Laborales del Departamento Ocupacional del Instituto de Salud Pública (ISP), Juan Alcaíno, asegura que la estrategia que del ministerio de Salud (Minsal) para prevenir las enfermedades de origen laboral "es la elaboración de Protocolos de Vigilancia Epidemiológica, los que deben implementar en forma conjunta las empresas con el organismo administrador al que estén afiliadas para efectos de la Ley 16.744".

"Éstos establecen tanto la vigilancia del ambiente de trabajo, a través de evaluaciones para determinar las concentraciones ambientales a las que están expuestos los trabajadores y de esta forma establecer medidas de control ya sean en el ámbito ingenieril, administrativo y/o la entrega de elementos de protección personal, siendo en el caso de las sustancias químicas, protección respiratoria", concluye.

6/9/14

Estudian funcionamiento de reloj humano

Científicos del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizan una investigación para entender cómo funcionan los llamados genes reloj en el cuerpo humano, cuya existencia se reportó por primera vez en 1997.
El investigador, Raúl Aguilar Roblero, señaló que dichos genes, de los cuales existen varias familias, determinan el momento en el que actuarán ciertas hormonas en el cuerpo para activar las funciones metabólicas.
“Por ejemplo, todas las mañanas una hormona, el cortisol, eleva sus niveles para que la persona pueda levantarse, pero cuando se cambia el horario, esto es, cuando se adelanta o se atrasa el reloj terrestre, el cuerpo sigue liberando a la misma hora la hormona por lo que le es más difícil levantarse”, apuntó.
El experto expuso que en un principio él y su equipo de colaboradores pensaron que estos relojes se encontraban en una zona del cerebro, pero después comprobaron que se hallan en todas las células.
Subrayó que los genes reloj forman parte del engrane genético que hace que se consuma más azúcar, que las células se reproduzcan ordenadamente cada día y controlen el desarrollo del sistema nervioso.
Por ello, esta investigación busca entender los ritmos circadianos en los mamíferos, como un modelo para comprender sus significados en la regulación fisiológica, destacó la Academia Mexicana de las Ciencias (AMC) en un comunicado.
Aguilar Roblero explicó que hay animales que tienen días de 23 horas, mientras que el humano días de 25 horas. A estos ritmos biológicos cercanos a 24 horas terrestres también se les conocen como “cicardianos” y se comenzaron a estudiar en la primera mitad del siglo 20, y aunque dichos ritmos no son esenciales para la vida, sí lo son para la salud, destacó.
Una prueba de ello, abundó, es que las personas con horarios rotatorios, es decir que trabajan en la noche o viajan mucho, son más propensos a ciertas enfermedades.
Una noche sin dormir nos hace más propensos a una infección y también comer en horarios irregulares, añadió.
El desfase de los ritmos biológicos se ha dado porque las sociedades han adquirido malos hábitos, como estar expuestos a la luz eléctrica antes y después de que salga el Sol, o bien, comer cuando se puede, finalizó.
septiembre 3/2014 (Notimex)

De eso no se habla....El de los transgénicos es un tema silenciado en la sociedad

CLAUDIO MARTÍNEZ


Claudio Martínez es biólogo, docente, académico, científico. Fotografía hecha en uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias. Foto: JUANJO CASTEL

El de los transgénicos es un tema silenciado en la sociedad, dijo a Brecha Claudio Martínez Debat, doctor en biología molecular y celular y docente en la sección bioquímica del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias. No hablan de él los medios de comunicación, ni las instancias de regulación ni la comunidad científica. Y no está en la agenda de ningún gran partido a pesar de ser un asunto de primera importancia que tiene que ver con algo tan esencial como los alimentos que consumimos.

Transgénicos, agrotóxicos, bioseguridad

—¿Por qué el silencio?

—Lo que pasa es que los organismos genéticamente modificados forman parte de un modelo que se aplica mejor si no hay discusión.
Es un asunto con muchas aristas. La que cito siempre en primer lugar es la económico-política, que tiene una base geopolítica: a cada lugar del mundo se le ha asignado desde los centros de poder un papel, una función en materia de producción de insumos, de commodities. Y a nosotros nos ha tocado ser parte de la república sojera del Sur.

Está luego la arista científica. De ahí surge el modelo, de las investigaciones científicas, pero en realidad es un nivel sin poder real de decisión. Quienes toman las decisiones son las grandes empresas biotecnológicas, a las cuales no les interesa discutir sobre la seguridad de los productos que generan, como tampoco les interesa hacerlo a los científicos que trabajan para ellas. Las otras aristas son la de la salud, la cultural, la medioambiental, la bioética…

—¿Hay gente trabajando en el tema en Uruguay?

—No mucha. Y menos aun desde un punto de vista independiente. Aquí en la Facultad de Ciencias hay dos grupos. Puede haber otro en Agronomía, y en el inia, pero en este caso no se trata de científicos independientes sino de gente que cree en el modelo. Tal vez no crean tanto en las compañías trasnacionales, pero ahí tendrán un problema, porque cuando logren un producto patentable, ¿quién les va a comprar la patente? ¿Hasta dónde uno es independiente al desarrollar un transgénico, vistas las enormes presiones que reciben de las grandes empresas?

Después estamos los científicos que abordamos el tema desde otra óptica. En mi caso particular lo abordo desde dos aspectos: uno es el de la materia prima y el otro el de la alimentación. En ambos casos lo he hecho a partir de demandas de la sociedad civil, de asociaciones que se nos acercaron con preocupaciones. Yo estaba trabajando en otro tema, cuando tomé contacto por primera vez con éste y encontré oportunidad de desarrollar experiencias en laboratorio. Fue cuando un grupo de productores orgánicos de maíz llegó a la facultad preocupado por saber si sus cultivos estaban siendo contaminados por el maíz transgénico. Las empresas semilleras les decían que no, les aseguraban que es perfectamente posible la coexistencia entre las dos producciones, la orgánica y la modificada genéticamente, y nosotros terminamos demostrando que no es así. Uruguay es un país muy ventoso, lo que facilita la difusión de las semillas trans por todos lados, pero en realidad el modelo de coexistencia regulada está en crisis en el conjunto del planeta. Y obviamente a las grandes compañías semilleras no les interesa en lo más mínimo si se da o no contaminación. ¿Por qué les interesaría? Paralelamente, los organismos estatales de regulación, a los que el tema debería sí importarles, se ven desbordados y reaccionan haciendo la del avestruz o pura y simplemente con inopia. El resultado de todo esto es que no hay herramientas para impedir la contaminación de la producción orgánica por la transgénica: se ha encontrado maíz modificado hasta en la Quebrada de los Cuervos, por intercambio de semillas. Y eso sucede también porque las empresas venden las semillas transgénicas sin etiquetado claro, lo que hace que un productor del Uruguay profundo no sepa con seguridad si la semilla que compró está o no genéticamente modificada: le pueden llegar a decir que no lo es, y sí lo es.

—Decías que en tu laboratorio trabajaban también sobre los alimentos.

—Sí, y es el aspecto en el que estamos actualmente más concentrados.
En 2008 vinieron a la facultad un grupo de asociaciones interesadas en saber si la polenta consumida en Uruguay tenía componentes transgénicos. Nos contactamos entonces con la división Salud de la Intendencia de Montevideo, que nos entregó un muestreo de 20 polentas, todas codificadas, sin que aparecieran las marcas. Cuando las analizamos en laboratorio, vimos que todas (pudimos extraerle el adn a 18) tenían componentes transgénicos. A partir de ahí empezamos a buscar transgénicos en otros alimentos, como quesos de cabra, hamburguesas de carne, snacks, cereales para el desayuno. En los quesos de cabra encontramos que el almidón de maíz es Bt, en los panchos y hamburguesas aparecieron adiciones con pasta de soja RR. También encontramos maíz transgénico Bt en los snacks y en los cereales.
Una cosa interesante: estas experiencias nos permitieron ir desarrollando recursos humanos de grado y de posgrado y afianzando infraestructura en esta materia, algo a lo que yo le doy especial prioridad. Y lo hicimos en colaboración estrecha con la división Salud de la Intendencia de Montevideo, que el año pasado concretó una fuerte inversión en aparatos de última generación para analizar la presencia de transgénicos en alimentos (véase recuadro).

—¿Notás una mayor sensibilidad respecto al tema en los últimos años en la Universidad?

—Sí. Una evolución positiva de los últimos años es que en la Udelar se ha ido extendiendo la preocupación por generar un debate. A nivel de rectorado y de pro rectorados (investigación, extensión, enseñanza) hay gente sensible al tema y hemos recibido apoyo. El problema es que la Universidad carece de recursos económicos suficientes.

Por otro lado, hemos ido generando un núcleo interdisciplinario interesado en los temas de transgénicos y bioseguridad. Allí hay gente de diversas facultades (Medicina, Química, Ciencias, Agronomía, Nutrición, Derecho), del Clemente Estable y de la sociedad civil.

Los científicos que estamos en este núcleo damos la cara, en el sentido de que nos interesa que haya un debate. Las compañías y algunos organismos reguladores, el poder político también en muchos casos, sostienen que los transgénicos son seguros desde el punto de vista sanitario y nosotros preguntamos de dónde sacan eso. La mayoría de las veces lo sacan de los estudios realizados por los científicos que trabajan para las propias compañías. Y resulta que hay otros experimentos, sobre animales, que van en sentido contrario. Los transgénicos, además, no vienen solos, vienen con un paquete asociado de productos agrotóxicos que nos preocupan sobremanera: sabemos de muchísimos casos de contaminación por fumigaciones con esos productos y sabemos igualmente que una parte de esos agrotóxicos quedan en el grano.

Este es un tema muy polarizado en el que muchos prefieren no intervenir. Los que están a favor no se pronuncian o lo hacen a través del gobierno.

Organizan debates, pero invitan a gente que tiene apoyos en las grandes compañías del sector, y el contenido de sus cursos está basado en una ciencia perimida, en la que se respaldan las propias trasnacionales para sacar sus productos.

—¿A qué te referís cuando decís que se basan en una “ciencia perimida”?

—La biología ha avanzado enormemente en los últimos años, al punto que las grandes verdades que dábamos en el salón de clases ya no las podemos sostener. Vos no podés aplicar un modelo como éste sin tener en cuenta que opera con interacciones complejas, en un contexto en el que cada componente incide en el otro. A mí no me pueden venir con un discurso del tipo: “introduje un gen en una planta y lo único distinto en la planta es ese gen y el resto es igual”. Es una mentira enorme. Las técnicas modernas consideran a la planta como un todo y la relacionan con el entorno en el que se desarrolla. En este caso no se la puede analizar sin tener en cuenta que vive en un entorno sometido a una alta presión de pesticidas, en el que sufre un cambio mucho mayor que la mera introducción de un segmento de adn. Cómo impacta ese cambio en la salud del consumidor es lo que no se sabe aún porque no hay demasiados estudios al respecto.

—¿La Universidad participa en alguna instancia de evaluación estatal de los productos transgénicos?

—Durante tres-cuatro años intervino en el Comité de Articulación Interinstitucional (cai), junto al msp, el latu, la Dinase, el Clemente Estable, entre otros. Pero hace dos años nos retiramos porque nuestro malestar era creciente respecto a su forma de funcionamiento. El cai no es vinculante, se puede opinar pero nada más. Reclamamos que la opinión de la Universidad fuera pública, cosa que no lo era. También que el Estado apoyara el trabajo en estos temas, y el trabajo sigue siendo honorario, lleva mucho tiempo y es como jugar con la cancha flechada, con el aditivo de que desde el punto de vista personal y profesional es muy frustrante.

Nuestra estrategia actual es fortalecer dentro de la Udelar un equipo interdisciplinario sobre bioseguridad, transgénicos y paquete asociado para luego eventualmente volver al cai bajo otras reglas del juego.

El sistema de evaluación, además, tiene una debilidad fundamental: se nos pedía que analizáramos la planta transgénica aislada del paquete tecnológico. Y al paquete tecnológico se lo dejaba de lado.

Lo que nosotros queremos es que se hable, que no se maneje el tema con la ley del silencio. A nivel científico, Uruguay tiene la oportunidad de generar toda la estructura necesaria alrededor del tema. Podemos ser referentes en la región montando laboratorios para analizar transgénicos en alimentos, en las semillas, cómo se comportan en el campo. Cuando se va a aprobar un transgénico y las compañías nos ofrecen un dossier deberíamos ser capaces de replicar esas pruebas: ¿es realmente como dicen las empresas? En Estados Unidos no hacen esos estudios y en otros lugares dicen: “como se aprobó en tal lado, también acá”. Tenemos una enorme oportunidad de distinguirnos y ya contamos con los recursos humanos necesarios.

—Cuando hablabas de investigaciones preocupantes sobre transgénicos, ¿te referías por ejemplo a las que llevó a cabo el francés Gilles Seralini?1

—Sí, a las de Seralini y a las del argentino Andrés Carrasco,2 entre otras. A Seralini se lo puede criticar por la espectacularidad mediática con que se movió, por el hecho de ser muy personalista, tal vez por alguna de sus conclusiones, pero el suyo fue un trabajo serio, llevado a cabo con los mismos protocolos que emplean los laboratorios de las grandes compañías, y fue el primero desarrollado a largo plazo. De su investigación se desprende que el consumo de transgénicos produce en las ratas envejecimiento acelerado prematuro, con lo cual los tumores que él ve aparecen más prontamente porque el glifosato, el herbicida asociado al transgénico, es un veneno potente. Se nos hizo pensar durante años que el glifosato era inocuo –yo mismo me tragué la pastilla–, hasta que Andrés Carrasco nos abrió los ojos con sus investigaciones. No sólo el glifosato, sino también los coadyuvantes que hacen que el glifosato entre a la planta y los productos de degradación del glifosato. Todos son recontratóxicos.

La campaña de desprestigio a la que fueron sometidos tanto Seralini como Carrasco por parte de las empresas fue tremenda.

Las denuncias sobre las presiones a científicos independientes que han llegado a conclusiones cuestionadoras del modelo han aparecido hasta en publicaciones académicas muy poco sospechosas de estar contra los modelos de gran producción. Es terrible lo que les ha sucedido: en Estados Unidos en su gran mayoría han sido obligados a cambiar de tema o a abandonar la ciencia.

Carrasco decía que estamos en un momento en que los científicos nos vemos obligados a demostrar la realidad en el laboratorio, cuando la realidad está ahí pero nadie la quiere ver.

—¿Y acá qué sucede? Sería raro que no hubiera presiones…

—No las conozco a un nivel tan grande. Estamos esperando el marronazo, sobre todo de parte de las empresas.

1. Véase Brecha, 28-IX-12.
2. Véase Brecha, 16-V-14.


El gran paso adelante

Martínez Debat contó a Brecha que uno de los principales avances que se han producido hasta ahora en materia de bioseguridad en Uruguay se dio a nivel municipal, en la capital.

Tiempo atrás, dijo, el núcleo interdisciplinario formado en torno a científicos de la Udelar y del Clemente Estable y organizaciones sociales presentó a la Comisión de Salud del Parlamento un proyecto de ley tendiente fundamentalmente a estipular el etiquetado obligatorio de los productos con contenido transgénico. “Quedó encajonado, pero aprovechamos la bolada y lo llevamos a la Intendencia, que ya había comenzado a aplicar su plan de alimentación saludable. La División Salud recogió el guante y aprobó una resolución realmente muy importante por la cual a partir del 1 de enero de 2015 los alimentos que contengan más de 1 por ciento de transgénicos y se comercialicen en Montevideo deberán estar etiquetados. Es una resolución de alcance municipal, pero como la Intendencia de Montevideo es la referente a nivel bromatológico en el conjunto del país es probable que al menos algunas intendencias del Interior la adopten.”


Seminario en cancillería

“Como parte de la movida del grupo interdisciplinario tratamos de encontrar oportunidades de crecer académicamente. Yo tengo una buena relación con la unam de México en análisis de cultivos y alimentos, y a partir de esa colaboración nos pusimos en contacto con académicos noruegos que a su vez tienen una pata de cooperación con Brasil, donde biólogos uruguayos hemos ido a formarnos en bioseguridad. Gracias a la acción pertinaz de cancillería, que en estos temas nos ha dado un apoyo irrestricto, logramos que esta vez el curso se haga en Montevideo, con presencia de un equipo de seis noruegos, que son de primer nivel y abordan el tema desde una mirada holística. Será una buena oportunidad para formar a la gente que está en gestión de riesgos en bioseguridad con una visión distinta a la que se les pretende ofrecer siempre.” n

(El seminario se desarrollará hasta hoy viernes en cancillería. Habrá otro, organizado por Slow Food, y sobre etiquetado de alimentos transgénicos, el viernes 12, en el Centro Cultural de España.)

Principio de precaución

“En lo personal prefiero no comer transgénicos, aun cuando sé que los estoy comiendo de todas maneras. La principal razón es que no se ha demostrado que sean seguros, y hay motivos serios para dudar de que lo sean. Las plantas trans vienen, para peor, con el herbicida asociado, al cual también me lo estoy comiendo y no tengo por qué hacerlo. Sólo un dato: cada vez hay más enfermedades crónicas no trasmisibles, y esa expansión coincide con la aparición de transgénicos en la dieta.
Por otra parte es una tremenda mentira que los transgénicos solucionen el hambre en el mundo, cuando éste, básicamente, es un problema de distribución. Si se hiciera una distribución racional de la tierra, con un plan de manejo sustentable, la realidad sería muy otra y la ingeniería genética bien podría colaborar con esto. Quienes defienden la producción transgénica por su mayor rendimiento que la tradicional, no sólo no tienen en cuenta que eso es verdad solamente a corto plazo sino sus costos asociados, ambientales y sociales. Y el modelo transgénico es como una topadora que arrasa con todo, de la mano de las grandes empresas, que son las únicas capaces de patentar un desarrollo biotecnológico por el dinero que se requiere para ello. Hoy los estados compran el paquete a las trasnacionales, porque no tienen fondos suficientes como para invertir a largo plazo.”


Informe extraído de Semanario BRECHA 



4/9/14

Intoxicaciones: “El mayor peligro se encuentra en casa”

CENTRO DE INFORMACIÓN TOXICOLÓGICO
Se conoció la investigación realizada por el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas sobre el registro y análisis de personas afectadas por fumigaciones en Uruguay. “En el país existen entre 10 mil y 11 mil consultas por intoxicaciones por año”, señaló en entrevista con El Espectador la Doctora Laura Taran, asistente del Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas.
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Existen registros de varios casos de intoxicación que derivaron en demandas, indemnizaciones, personas que vieron afectada su salud, incluso escuelas que debieron paralizar su trabajo. La Doctora Laura Taran visitó los estudios de El Espectadorpara adentrarnos en los detalles de este proyecto: “Dentro de las 10 mil u 11 mil consultas que recibe el CIAT, sólo un 3% son por intoxicaciones por agrotóxicos”, señaló.
De acuerdo a los datos relevados por el proyecto, la asistente del Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas indicó que “la investigación fue realizada porque interesaba demostrar que para ciertos casos de intoxicaciones, tomando las precauciones adecuadas, se pueden prevenir”.
En las intoxicaciones, el motivo central es que los productos “se manipulan en lugares inadecuados y de forma incorrecta”, contó la entrevistada y agregó: “es muy importante el marco legal, la parte de la regulación e implementación. No sólo por fumigaciones son las intoxicaciones, sino también por la disponibilidad que existe de los productos para el hogar o el lugar de trabajo”.
La investigación, que obtuvo el premio Nacional de medicina“fue un trabajo arduo y realizado por un gran equipo. Primero hicimos una selección de consultas referidas a plaguicidas y luego analizamos cada caso uno a uno”, contó Taran.
“Realizar un uso correcto de los productos es fundamental para evitar cualquier tipo de intoxicación”, explicó.
Los productos que son denunciados por intoxicación con más frecuencia son los insecticidas y los herbicidas. Otra causa son la ingesta de medicamentos: “un 60% de las llamadas que se reciben son por la ingesta de medicamentos de uso doméstico, en la esfera de la psiquiatría o analgésicos de uso cotidiano. Estas pautas hacen un escenario de fácil acceso”.
Otra causa de intoxicación en los hogares “son los productos de limpieza, como el hipoclorito”, indicó la entrevistada en referencia a que cuando el producto es colocado fuera del envase original se confunde. Cabe destacar que las sustancias que pueden ser peligrosas en los hogares no pueden superar el 5% de la sustancia tóxica.
Otro caso subrayado por la doctora Taran es el uso de las estufas con llama. “Estas son las intoxicaciones graves del invierno, todo lo que tenga llama genera monóxido de carbono. Esta molécula lo que hace es desplazar el oxigeno. Ha generado situaciones de personas en estado grave con internaciones y tratamientos prolongados e incluso ha tenido casos de fallecidos. El monóxido desplaza el oxigeno, por lo cual los tejidos no se oxigenan y sufrimos de ‘hipoxia’. Con cualquier estufa de gas, la estufa de leña o braceros. Es una práctica que está sometida a riesgo”, dijo la entrevistada.
En referencia a la respuesta del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas, explicó: “en general, la respuesta sanitaria es buena” y aprovechó para dar algunos tips para evitar cualquier tipo de intoxicación: “conocer qué sustancias se tienen en el hogar, mantener los productos en sus envases originales, en qué condiciones están y cómo están almacenados es vital para prevenir cualquier tipo de accidente”, finalizó

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