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SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL Y RESPONSABILIDAD TECNICA POR ARQUITECTO

22/3/14

Plaguicidas en la leche materna

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina realizó un estudio a madres que habían dado a luz en las maternidades del área metropolitana de Buenos Aires (Hospital Materno Infantil Ramón Sardá de la Ciudad de Buenos Aires, Hospital Posadas de Haedo y Maternidad Santa Rosa de Vicente López). Encontró niveles de plaguicidas en la leche materna un 15% superior a los autorizados en el Código Alimentario Argentino. Estos residuos, además de alterar la calidad nutricional de la leche, causan trastornos en la salud y el desarrollo de los bebés.
La investigadora Patricia Gatti, integrante de INTI-Lácteos, explicó que “en los últimos años hemos encarado diversos estudios relacionados con la presencia de compuestos pesticidas órganoclorados en la leche materna, muestreando la leche de distintas madres en etapa de amamantamiento”. “Los trabajos han arrojado la presencia de estos residuos. Pero la frecuencia de aparición y su concentración depende de la población de estudio, que no fue la misma en todos los casos, y el grado de exposición a los agrotóxicos”.
Gatti indicó que “la mayoría de las pacientes, incluso las de la maternidad Sardá, provenían del Conurbano. En las salas de Vicente López y Haedo es donde se observó una tasa de prevalencia del orden del 15%”. Esto significa que los niveles eran superiores en las mujeres que residen en la periferia porque están más expuestas a los tratamientos químicos de los campos de soja transgénica.
¿Por qué la leche materna contiene residuos de plaguicidas? Habitualmente llegan a nuestro cuerpo a través de la ingesta de agua contaminada con estos productos, pero también por el consumo de frutas y verduras tratadas con abonos químicos, herbicidas, insecticidas y otros plaguicidas, quedando residuos tóxicos en los alimentos que no se van lavando o pelando las frutas y hortalizas.
Los agrotóxicos se utilizan en dosis cada vez mayores en la agricultura y ganadería, pero también para combatir las malezas de las cunetas, en los jardines, en el tratamiento de los parásitos de nuestras mascotas y de piojos en nuestr@s niñ@s, etc.
Los agrotóxicos pasan al organismo humano en la ingesta, pero también por contacto a través de la piel en un ambiente cada vez más contaminado. La campaña “Los agrotóxicos matan” impulsada por la Coordinadora de organizaciones campesinas de Latinoamérica y el Caribe (CLOC), está mostrando los daños que estos productos provocan en la salud de la población rural por las fumigaciones con avionetas sobre los campos transgénicos de soja. Los plaguicidas penetran en la piel y se acumulan en los tejidos grasos. En la lactancia materna se moviliza la grasa del cuerpo de la madre y con ella, se liberan estos tóxicos en la leche materna.
Los pesticidas organoclorados se usan para controlar insectos y plagas. Pero no hay que olvidar que son disruptores endocrinos, es decir que, incluso en dosis muy bajas, pueden alterar nuestro sistema endocrino y hormonal, siendo especialmente dañinos en los bebes. Los científicos que investigan los efectos de estos tóxicos en la salud humana informan que la contaminación de la leche materna por plaguicidas constituye un riesgo para la salud del feto y el recién nacido provocando problemas en su desarrollo corporal, hormonal e intelectual, pudiendo comprometer cuando sea adulto, tanto su salud como su vida sexual. Los organoclorados también dificultan el desarrollo normal del sistema inmunitario reduciendo la capacidad del organismo para enfrentarse a tumores en la infancia y la vida adulta.
Las mujeres somos especialmente vulnerables a los disruptores endocrinos, no sólo cuando somos madres. Nuestro cuerpo, con una proporción mayor de grasa que los hombres, tiene mayor riesgo de absorber pesticidas organoclorados que se alojan en la grasa al ser liposolubles. Las mujeres del Movimiento Campesino Santiago del Estero (MOCASE) se movilizan para parar los agrotóxicos en Argentina.
Los piensos que alimentan la ganadería industrial que nos proporciona abundante carne barata, se fabrican con maíz y soja transgénica fumigada con glifosato y cultivada en Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos. El elevado consumo de carne en Europa y España tiene que ver con la alta tasa de plaguicidas encontrada en la leche materna de la periferia urbana bonaerense.
El consumo responsable agroecológico debe contribuir a la desaparición de los transgénicos y los agrotóxicos, lo que significa reducir nuestra compra a la agricultura y ganadería industrial que los sostiene. También a través de la educación alimentaria en la familia y la escuela, impulsando hábitos saludables y eliminando los alimentos basados en la agroquímica, tanto en los comedores escolares como en los hogares. Nuestr@s hij@s nos lo agradecerán.
Pilar Galindo
Tomado de:
Febrero 2014
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