RIESGO Exhortan a tomar medidas contra la contaminación por combustibles

Geólogo advirtió sobre el riesgo que implican las estaciones de servicio




Uruguay no cuenta con normativa específica sobre protección de las aguas subterráneas ante contaminación por hidrocarburos. ¿Pero es necesaria si no es productor de petróleo o gas? El hidrogeólogo argentino Mario Hernández señala que pensar que no es importante es darle vuelta a la cara a la “amenaza más seria” que tiene el recurso. “Estaciones de servicio hay en todos lados”, recordó.

El experto informó en ocasión del VII Congreso Uruguayo de Geología y I Simposio de Minería y Desarrollo del Cono Sur que el “rezago” del país en materia legislativa deja en el campo “del voluntarismo” el control y el monitoreo de los depósitos de combustibles sin atender que la mayor cantidad de focos de riesgo están ubicados en las zonas de mayor sensibilidad ambiental puesto que el suelo es muy permeable.

Solo en Montevideo hay al menos 285 estaciones de servicio. Su inserción en la trama urbana es “de alto riesgo”, dijo Hernández en entrevista con El Observador.

Además de la eventual contaminación del agua subterránea y del suelo por fugas de combustibles, existe el “riesgo público” de los incendios por gases. Además, los expendios comerciales ubicados en el interior del país “tienen menos precauciones y menos cuidados”.

También se deben sumar los depósitos de las centrales termoeléctricas y de las Fuerzas Armadas, el almacenaje en aeropuertos, terminales portuarias y de productores rurales. Entre las instalaciones más complejas se destaca una refinería que procesa 50 mil barriles de petróleo por día y el oleoducto de 166 kilómetros que une la Terminal del Este (en José Ignacio) con la refinería de La Teja.

“Son focos importantes. No se advierte (el riesgo) porque como no hay legislación parece que no existiera la necesidad de educar sobre ellos”, dijo Hernández.

En total, se estima que en Montevideo se almacenan, al menos, 22 mil metros cúbicos de diesel y gas oil, 8 mil metros cúbicos de gas licuado, 14 mil metros cúbicos de queroseno y 28 mil metros cúbicos de nafta. Lo último es equivalente al 8% de la gasolina que se consume en el país.

En el resto del territorio, el almacenamiento de diesel y gas oil alcanza los 176 mil metros cúbicos; mientras que se acopian 133 mil metros cúbicos de nafta. Si estos 309 mil metros cúbicos se mezclaran llenarían 124 piscinas olímpicas.

“Los combustibles son muy móviles, se mueven con mucha facilidad en el agua y son muy persistentes en el suelo”, señaló Hernández. Entre sus componentes aromáticos están el benceno, el tolueno y los xilenos.

La exposición prolongada al benceno puede producir cáncer de los órganos que producen los elementos de la sangre; mientras que el tolueno –también componente de pegamentos, pinturas y desmanchantes– y los xilenos son tóxicos. “La contaminación por hidrocarburos es una alarma mundial”, dijo a El Observador.

Para evitar fugas y accidentes
Hernández y su colega uruguayo, el geólogo Jorge Montaño, han trabajado en varios casos de remediación de contaminación por hidrocarburos. Un episodio fue el derrame de 70 mil litros de combustible en la estación de ANCAP en el aeropuerto de Laguna del Sauce en 2010. El vertido se extendió a la laguna que abastece de agua potable al departamento de Maldonado.

También participaron en la desafectación del predio de una vieja estación de servicio del aeropuerto de Carrasco para que pudiera ser vendido a una automotora. “Asistimos a ANCAP en La Teja para controlar que todo esté bien. ANCAP es bastante celoso en cuanto a observar las normas internacionales”, comentó.

La remediación es posible pero muy costosa. Una técnica se conoce como “alto vacío” y se trata de la absorción de los gases y líquidos dispersos en el subsuelo; los residuos sólidos son los más difíciles de extraer.

El estado brasilero de San Pablo y Argentina, por citar dos ejemplos, poseen legislaciones muy estrictas respecto a este fenómeno.

Éstas establecen medidas de precaución que van desde la utilización de tanques de fibra de vidrio –no corrosibles– y de doble pared, pruebas anuales de mantenimiento con gas inerte para corroborar el sellado hasta la colocación de sustratos impermeables para los conductos, alarmas y dispositivos de corte de circuitos y servicios de atención rápida de incidentes.
Las normas establecen la obligatoriedad de declarar los incidentes por encima de cierta cantidad mínima de productos derramados.

Hernández exhortó que Uruguay “con urgencia” adopte un “compromiso ambiental” con la implantación de una red de monitoreo al menos de indicadores mínimos.

 Fuente: OBSERVADOR
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