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TECNICO PREVENCIONISTA EN SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

22/8/13

ABEJAS Y MEDIO AMBIENTE Controlarán agroquímicos para proteger 150 mil colmenas

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MONTEVIDEO (Uypress) - Durante el Primer Congreso Binacional Apícola el ministro Tabaré Aguerre anunció que se espera la aprobación de dos leyes sobre regulación de aplicación de agroquímicos y georreferenciación de apiarios.

Aguerre sostuvo que la apicultura debe ser concebida como parte de un sistema y nunca como un rubro o actividad aislada del resto. "En el Uruguay, 15 mil personas viven de forma directa o indirecta de esta práctica, hay más de 3 mil productores y las colmenas rondan las 150 mil. Asimismo, en Rivera se instala el 10 % de estas colmenas y de los apicultores, y seguramente este desarrollo fue asociado al de la forestación", agregó.
Aguerre informó que, en la actual Rendición de Cuentas, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca propuso dos leyes relacionadas con la regulación de las aplicaciones de agroquímicos, asociadas a la norma que exige la georreferenciación de los apiarios (aprobada hace unas semanas). Informó que los 700 aplicadores de agroquímicos deberán verificar -con información disponible en forma electrónica- si se puede o no realizar la aplicación.
"El sistema de control de agroquímicos dialoga con el sistema de georreferenciación de apiarios. Es lo que podemos hacer para acercar las tecnologías de la informática y la comunicación, para compatibilizar dos sistemas", subrayó.
Añadió que la trazabilidad de la miel en el país también existe, lo cual, unido a la georreferenciación de apiarios, al manejo de suelos y al monitoreo de aplicaciones de agroquímicos "es una política pública al servicio de la mejora del conjunto de la sociedad".
"La abeja es el indicador perfecto de la calidad de los ecosistemas y tiene que estar en la visión de un sistema productivo nacional con la misma importancia que tiene que estar la lucha contra la aftosa", culminó el ministro.
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10/8/13

Cómo deshacerse de la basura del hogar

Manual práctico con sugerencias de la intendencia de Montevideo y organizaciones no gubernamentales para hacer un manejo más inteligente de los residuos que se generan en el hogar

En Montevideo, cada día un habitante puede desechar hasta 1,1 kilos de residuos domésticos. Aunque requieren de un manejo apropiado para asegurar el cuidado del medioambiente, la relación entre el montevideano y la basura podría catalogarse casi como maquinal: lo que se deshecha del hogar debe desaparecer. Este parece ser el pacto.

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) considera que el ciudadano debe apuntar hacia un tratamiento más pensado a la hora de deshacerse de la basura. El director del departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM, Juan Canessa, señaló que, como sociedad, todavía no se asocia la cuestión de los residuos como un potencial generador de oportunidades y tampoco se tiene conciencia de la responsabilidad que hay hacia las futuras generaciones.

“En Uruguay en general estamos retrasados con respecto a otros países en comprender los beneficios de una adecuada gestión de los residuos por motivos ambientales y sociales”, indicó. “Esto se vincula con la construcción futura de una cultura ciudadana educada en el mejor aprovechamiento de los recursos a través de la promoción de la cultura de las “r” (reducir, reutilizar, reciclar) y cómo tomamos conciencia que con pequeñas acciones podemos ayudar a mejorar la vida de otros”, agregó el director.

Por su parte, el Compromiso Empresarial para el Reciclaje (Cempre), una asociación civil sin fines de lucro que busca promover la reducción y el reciclaje de residuos en Uruguay desde el sector empresarial, promueve la creación de un “consumidor astuto” que busque generar menos residuos desde el mismo momento del consumo de productos.

La secretaria ejecutiva de Cempre, María José González, manifestó a El Observador que la mentalidad montevideana sigue sin cambiar y que se mantiene la noción de que, una vez desechados los residuos en el contenedor, desaparecen “mágicamente”. Y eso no es así.

Para remediar esta noción descuidada, existen algunas soluciones propuestas por varias ONG y por el mismo organismo municipal, con el propósito de crear un desecho más inteligente.

Materiales para reciclar

A través de una aplicación web lanzada dentro de la plataforma Montevideo Convive (www.convive.montevideo.gub.uy) se puede consultar la ubicación geográfica de los contenedores para depositar materiales con capacidad de reciclaje.

El usuario solo debe ingresar la combinación de calles en las referencias del mapa interactivo y allí se desglosan los diferentes tipos de material que admite cada contenedor: plásticos, vidrios, latas y pilas.

Batería de celulares

Según datos de Presidencia, en Uruguay hay una tendencia de recambio de teléfonos móviles cada dos años, en promedio.

Pero en el país todavía no se ha implementado una forma eficiente de procesar los residuos que se obtienen de los dispositivos celulares en desuso, como las baterías.

ANTEL lanzó una campaña de recolección de este tipo de material, por lo que los usuarios pueden acercar sus teléfonos “muertos” a las oficinas del ente, antes de tirarlos a la basura. Los celulares, baterías y cargadores contienen mercurio, plomo y cadmio, cuyo poder tóxico contamina el suelo si se desechan descuidadamente.

Muebles y electrodomésticos

Heladeras, roperos, sillones, monitores, colchones o televisores. No es raro que cualquier mudanza o el paso del tiempo genere la necesidad de deshacerse de grandes volúmenes de mobiliario.

Si bien dejar estos armatostes a un costado o dentro del contenedor parece lo más fácil, para este tipo de basura “inédita”, la Intendencia Municipal de Montevideo cuenta con un servicio de recolección especial. Se puede solicitar de manera gratuita a través del número 1950 3000 (opción 3) de lunes a viernes entre las horas 8 y 17, o a través de los centros comunales zonales. El trámite para coordinar la recolección con el usuario demora entre 24 y 48 horas.

Vidrios y envases

Cempre propone deshacerse de los vidrios envolviéndolos en papel de diario de manera de disminuir posibles daños para los hurgadores. Un camino para promover su utilización es acercarse a Envidrio, una cooperativa que funciona en el Parque Tecnológico del Cerro (PTC) y se encarga de la fabricación y recuperación de vidrio. Para facilitar su reciclaje, el vidrio debe ser separado por color, por un lado los transparentes y por otro aquellos de vino o cerveza. Los envases de vidrio también pueden depositarse en los contenedores de la intendencia.

Si se decide arrojar los envases de plástico al contenedor deben ser compactados en forma manual para remover el aire restante y que ocupen menos espacio en los contenedores y camiones.

Lámparas de bajo consumo

Las lámparas eficientes son buenas para bajar el consumo de energía pero malas para tirar en el cesto de basura. La Dirección Nacional de Medio Ambiente y UTE están en proceso de coordinar una disposición final adecuada, ya que todavía no hay un destino definido. Al deshacerse de las lámparas agotadas, debe procurarse que no haya roturas para evitar que se libere el mercurio que llevan en su interior.

Aceites comestibles

Aunque la grasera puede ser la solución apurada para algunos, nunca debe ser el destino final del aceite. Para alejarlo del sistema de saneamiento como destino final, Cempre recomienda que se empaquete en un bollón cerrado para luego ser desechado. l

Fuente: OBSERVADOR

La basura en números

Al sitio de disposición final de residuos, la usina de Felipe Cardoso, ingresaron en 2012 más de 800.000 toneladas de residuos.
En Uruguay, los residuos domésticos de tipo orgánico son los que ocupan la mayor parte en el peso total de los deshechos. Las zonas capitalinas de mayor poder adquisitivo generan más toneladas y volumen total de basura que los barrios con habitantes de menos recursos.
El negocio de la basura mueve cerca de US$ 150 millones anualmente, según informó la Dirección General Impositiva (DGI) en febrero. Este dato fue provisto por las 16 empresas formales que se dedican a este rubro.
Los residuos están compuestos por 55% de material orgánico, 12% de plástico y 13% de cartón, principalmente. El resto son metales, vidrios y textiles.
Según datos del Departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM, en diciembre de 2012 la cobertura por sistema de contenedores alcanzaba al 68% del total urbano y a fin de este año llegará al 94% del total de la población urbana (30 habitantes/hectárea o más).
Actualmente, en Montevideo existen 9.324 contenedores. Unos 8.479 pertenecen a la zona de atención directa de la IMM y 845 al contrato con el Consorcio Ambiental del Plata (CAP). Los contenedores cuentan con una capacidad  de 2,4 a 3,2 metros cúbicos. En la zona atendida por la IMM, se pasó de 6.636 contenedores en 58 circuitos de recolección en 2010 a 89 circuitos en 2013.

7/8/13

NACIONAL - CIAT Uso de plaguicidas agrícolas causa 260 intoxicaciones al año

Los plaguicidas han sido señalados como parte responsable del deterioro de la calidad del agua en la cuenca del río Santa Lucía, fuente de agua potable para 1,6 millones de uruguayos. Pero su uso también tiene impactos negativos directos en la salud y constituye un problema que, a juicio de expertos, permanece subdiagnosticado y que necesita de una rápida regulación que proteja a los fumigadores y a sus familias.

El Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas recibió 3.700 consultas por posible intoxicación por plaguicidas agrícolas y veterinarios entre 2002 y 2011, según un reciente estudio al que accedió El Observador. De éstas, se confirmaron 2.600 casos.

La directora de la unidad, la especialista en toxicología clínica y salud ocupacional Amalia Laborde, explicó que el resto no pudo ser establecido pero esto no significa que no haya existido la relación. “Lo que más se ve son intoxicaciones agudas (inmediatamente o algunas horas después de la exposición) por pesticidas”, apuntó.

Las estadísticas revelaron pocos casos por intoxicaciones leves o por exposición crónica. Esto hace pensar a los expertos que buena parte de los afectados no es diagnosticado puesto que se asocian los malestares –en particular de índole cutánea, respiratoria y digestiva– a otros padecimientos.

Los productos químicos que causaron más problemas de salud fueron los insecticidas de uso agrícola, los ectoparasiticidas de uso veterinario (para ganado) y los herbicidas.

En el período se registraron 50 muertes pero aquí no se incluyen aquellos que fallecieron sin consultar al CIAT y que murieron como consecuencia de los pesticidas.

De acuerdo a los datos proporcionados por Laborde y su colega Javier Mallet, la circunstancia de intoxicación más frecuente es la involuntaria, en particular, durante las aplicaciones laborales sobre cultivos o sobre el ganado. “El trabajador agrícola es muy vulnerable. Se expone de a 10 a 15 plaguicidas al año y no todas las empresas cumplen con la reglamentación de protección”, expresó la especialista. Detrás vienen los casos accidentales –que tienen a los niños como protagonistas– y los intentos de suicidio.

La media de edad de pacientes se situó en los 33 años, pero la que más se repitió a lo largo de la década examinada fue la de 2 años. Los niños menores de 15 años registraron casi 400 intoxicaciones por plaguicidas: 15% del total. Cuatro perdieron la vida en el período estudiado (ver despiece). Para los expertos esto denota que algunos padres no toman los recaudos para evitar el acceso de sus hijos a las sustancias.

En términos generales, el equipo de investigadores del CIAT no registró un aumento de las intoxicaciones, sino que se han mantenido estables en un nivel considerado alto. La tasa de intoxicación por plaguicidas cada 100.000 habitantes por año es de 7,6 personas. Esto ha ocurrido a pesar del aumento “exponencial” de las importaciones de plaguicidas. En 2002 ingresaron al país un poco más de 5.000 toneladas. En 2011 lo hicieron 15.000.

La hipótesis de los especialistas es que, si bien se ha ampliado su uso, no subió el número de trabajadores expuestos a las sustancias, debido a la presencia de empresas aplicadoras, cuyos empleados reciben capacitación para cumplir la tarea.

Una particularidad del período es que sí aumentaron las intoxicaciones por herbicidas. Este dato se corresponde a la expansión de la soja en el país. En 2011 se registraron alrededor de 60 casos. El producto más utilizado en este espectro es el temido glifosato.

La tasa de intoxicaciones laborales más alta la ostenta Treinta y Tres con 7,3 casos cada 100.000 habitantes por año.

Cuestión de supervivencia
Una investigación del año 2007 llevada a cabo en Canelones afirmaba que más del 90% de los aplicadores no usaban protección o usan protección inadecuada. Ésta es una realidad pero Laborde sostuvo que no debe implicar un mensaje culpabilizador.

Por tratarse de una actividad al aire libre no hay muchas posibilidades para establecer medidas ambientales que protejan al trabajador. Y, además, hay que tener en cuenta que éste puede ejercer la tarea en condiciones no deseables.

Mallet indicó que el 14% de los trabajadores intoxicados del período no pudo informar cuál había sido el plaguicida que había manipulado horas antes y, por ende, el diagnóstico se torna más complicado puesto que existen más de 300 sustancias químicas diferentes de uso agrícola o veterinario.

Por ejemplo, es frecuente que realice la fumigación en largas jornadas en días muy calurosos cuando los plaguicidas se evaporan mucho más, al tiempo que aumenta la frecuencia respiratoria y la transpiración.

“En verano ningún trabajador puede fisiológicamente tolerar durante muchas horas un equipo de ropa impermeable (y la máscara) porque el manejo corporal del calor es a través de la evaporación cutánea y, si yo se la quito, le quito la posibilidad de controlar el calor. Eso hace que el trabajador se saque la ropa impermeable porque es un tema de supervivencia. No es un tema de capricho ni de falta de formación o que no tengan inteligencia. Es un tema de supervivencia. No lo puede tolerar”, enfatizó Laborde.

Una estrategia posible, según planteó, es que se establezcan horarios de descanso y que no se realice la tarea en las horas de más calor.

Para mitigar los efectos de la exposición crónica, la medida más eficaz que señalaron los expertos es el baño inmediato puesto que la piel es la vía de ingreso de plaguicidas al organismo. Parece fácil pero, en realidad, no lo es en grandes terrenos y en jornadas extenuantes. “Acercar el agua, acortar los tiempos para un baño y cambio de ropa es el camino que hay que recorrer. Y, además, protege a la familia”, dijo la toxicóloga.

Fuente:OBSERVADOR

6/8/13

Llamado abierto para Técnicos prevencionistas - UTE


UTE - Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas
Gerencia de División Recursos Humanos
Gerencia de Sector Relaciones Públicas.
Llamado Público Abierto N° 913021
A Concurso de Oposición y Méritos con el fin de proveer:
- 9 plazas de TECNICO/A PREVENCIONISTA, para Distintas unidades de esta Administración en las localidades de Montevideo, Paysandú, Canelones, San José, Maldonado
BASES, INSCRIPCIONES:
A través del formulario que se encuentra en la página web (http://www.ute.com.uy/), donde recibirán su N° de Inscripción al momento de enviar el formulario.
APERTURA: 6 de agosto de 2013, hora 9:00
CIERRE: 26 de agosto de 2013, hora 16:00

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