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SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL Y RESPONSABILIDAD TECNICA POR ARQUITECTO

1/5/12

Panorama actual y desafíos de la política laboral

Panorama actual y desafíos de la política laboral


En base a datos oficiales y a la opinión de especialistas en materia laboral, El Espectador presenta en este informe una evaluación de los principales aspectos que caracterizan al trabajo en Uruguay.


Uruguay vive uno de sus mejores momentos a nivel económico. Luego de una fuerte crisis a principios de siglo, el país tiene 1.600.000 trabajadores ocupados y alcanza tasas de crecimiento significativamente más altas a los guarismos históricos. 

Las últimas cifras de empleo difundidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son de febrero de 2012, y no varían a grandes rasgos con las del último trimestre del 2011.

La tasa actividad se ubica en 63%, la tasa de empleo en 59.3%, y la tasa de desempleo en 6%. 

Hay 1.600.000 trabajadores ocupados. Respecto a este dato hay que analizar cómo considera a una “persona ocupada” la encuesta del INE. Para ser “ocupado”, el INE exige que haya trabajado al menos una hora durante la semana anterior a la consulta. Por tanto, la encuesta no tiene en cuenta la calidad del empleo (formal o informal, subempleo) y el salario.  

Hugo Bai, investigador del Instituto Cuesta Duarte, señaló que “los indicadores generales del mercado de trabajo siguen siendo muy positivos y altos para la economía. Y dan cuenta se está llegando a niveles muy buenos, pero en cierta forma obligan a reposicionar los desafíos del mercado trabajo por cierta discriminación que se da en el desempleo de mujeres, jóvenes y los menos formados. Y por otro lado la calidad del empleo en sí, que creo que hay consenso de que es un desafío a atacar”.

En lo que va de 2012, el Salario Real (que mide el poder de compra) acumula una mejora de 4,49% y en los últimos 12 meses aumentó 5,87%, según un informe difundido ayer por del INE. Sin embargo, pese a los incrementos del salario real que se han registrados desde hace 7 años de forma consecutiva, todavía tenemos salarios muy bajos, que se reflejan en los índices de pobreza y de desigualdad. 

El salario mínimo se ubica en los 7200 pesos. Un informe realizado en 2010 por el Instituto Cuesta Duarte señala que fueron 813.000 para quienes su ocupación principal no alcanzaron un ingreso líquido mensual de 10.000,  lo que representa un 52% del total.

A esta población se la denomina “diezmilpesista” y está integrada principalmente por la población del interior, la población que tiene un nivel educativo bajo, y la población joven (menores de 25 años). Este último colectivo quizás el que sobresale, 4 de cada 5 jóvenes ocupados integra la categoría de “diezmilpesista”.

Los jóvenes también representan el mayor índice de desocupación; de las  102.500 personas desocupadas, la mitad es menor de 25 años. Además, según la economista Mercedes Comas, de la empresa PWC, los empleos en el caso de esta población no son de calidad. 

“El año pasado, el desempleo promedio para los menores de 25 años fue 5 veces más que para los mayores de 25. Además, dos de cada tres jóvenes que trabajan no estudia y la gran mayoría no aporta a la seguridad social, tiene empleo en negro”, dijo Comas.

Hay dos variables que permiten describir la calidad del trabajo: la no pertenencia al sistema de seguridad social y el subempleo. Según explicó Hugo Bai, investigador del Instituto Cuesta Duarte, el caso del no registro al sistema de seguridad social configura grandes problemas tanto en el presente como a futuro. “Hay tasas del entorno del 30% del total de ocupados, unas 460.000 personas que no aportan a la seguridad social”, dijo.

En cuanto al subempleo -que abarca incluso quienes están ocupados, trabajan menos horas de las que estarían dispuestos a trabajar- este ha mejorado, pero sigue siendo un grave problema en sectores como el de la agricultura y la construcción, y en las poblaciones más pobres. 

Los Consejos de Salarios. En este contexto, un factor que ha contribuido a  mejorar la situación del empleo son los Consejos de Salarios, que se reinstalaron en 2005 con el gobierno de Tabaré Vázquez, luego de casi 15 años de no funcionar. 

Juan Manuel Rodríguez, director del Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica, indicó que han influido porque “el impacto que se ve es que hay un muy fuerte crecimiento del salario real acumulativo, que recuperó prácticamente toda la caída que tuvo durante la crisis. Y como la economía empezó una fase expansiva, del que no hay registro que haya habido otro tan sostenido y tan elevado, llevó a un crecimiento del empleo. Lo que da las dos variables clave: crecimiento del empleo, acompañado del crecimiento salarial”.


Este año se llevará a cabo la Quinta Ronda de Negociación Colectiva. Rodríguez señaló que “en las últimas rondas de negociación el Gobierno sugirió que los aumentos se ajustaran a indicadores que señalen cuál era la situación del sector. Y propuso indicadores de productividad para la totalidad de la economía como para el sector específicamente. Sin embargo, los consejos de salarios que aceptaron la propuesta del Ejecutivo fueron muy pocos”.

Como señalaron los analistas, el desafío a futuro en materia de políticas de empleo es mejorar el nivel de remuneración y la calidad, pero también la forma en que se lleva el relacionamiento entre empleadores y trabajadores. 

El mundo de trabajo cambió y los empleadores requieren nuevas capacidades, (mano de obra especializada) y los trabajadores exigen otras condiciones de trabajo. Según Virginia Fasano, psicóloga y gerenta de Recursos Humanos de la empresa Ta Ta Consulting, existe un desajuste entre las necesidades de las empresas y las de los trabajadores. 

“Hay un brecha bastante importante entre lo que es la oferta y la demanda. Por un lado estamos las tramitaciones requiriendo perfiles variado a gran intensidad y a gran ritmo. Y por otro lado tenemos un perfil de postulante que está con niveles de se ajuste respecto a lo que necesitamos”, explicó.

Para Fasano, no es un tema de capacitación -si bien es una variable que interviene- si no de un cambio en el perfil de trabajadores. “No es un tema de que no estén preparados. Quizás no están preparados para todo lo que necesitamos, pero la propia empresa le puede dar esa cuota de capacitación específica para un cargo particular. Creo que tiene más que ver con que la gente está teniendo más oportunidades, elige más, pone más condiciones y cuida otros aspectos de su vida”, evaluó Fasano. 

Se trata de trabajadores que tienen una buena remuneración, por tanto, no se puede comparar con las necesidades de aquellos que todavía tienen el salario sumergido y malos empleos. 

Sin embargo, algo en que coinciden los expertos en recursos humanos es que para retener a los talentos de esta generación, las empresas deben pensar en flexibilizar las reglas, apostar a la capacitación, y promover un buen ambiente laboral. 


Foto: Presidencia (archivo)
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