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TECNICO PREVENCIONISTA EN SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

14/3/12

Los errores clave de Fukushima


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Hace un año, un terremoto y un tsunami provocaron el colapso de la central nuclear de Fukushima, en Japón. A la devastación de una amplia zona del país se sumó el peor desastre nuclear de la historia, junto al de Chenobyl. El director nacional de Energía, Ramón Méndez, habló en No toquen nada de las fallas en la respuesta ante el accidente y de los efectos que dejó en el mercado de la energía nuclear.



Publicado el: 11 de marzo de 2012 a las 13:26


Por: Redacción 180





Un residente de Okuma, cerca de la planta nuclear destruida, ofrece una oración por las víctimas vestido con traje de protección (JIJI PRESS (JAPAN OUT) / AFP)


“A un año de la catástrofe de Fukushima los japoneses desconfían a tal punto de las informaciones oficiales que han empezado a medir la radiactividad en la isla por su cuenta. Los resultados son publicados en internet. El terremoto y el tsunami que azotaron a Japón el 11 de marzo de 2011 dejaron una huella profunda en la vida de sus pobladores, pero los daños sufridos por los reactores nucleares de Fukushima y la consecuente fuga de material radiactivo arrojan una sombra sobre el futuro de la isla”. Así comienza una nota de la Deutsche Welle de Alemania publicada este martes que resume el temor de los japoneses por la crisis nuclear. Según el informe, el miedo de los ciudadanos a la contaminación atómica es tan grande como la desconfianza que le inspiran en este momento las autoridades.



Este domingo se cumple un año de este terremoto con posterior tsunami. El martes, Joel Rosenberg y Ricardo Leiva entrevistaron enNo toquen nada, de Océano FM, a Ramón Méndez, Doctor en Físico, profesor grado 5 de la Facultad de Ingeniería, y uno de los principales expertos uruguayos en el tema de energía nuclear para repasar lo que sucedió en ese momento, cómo fue el proceso específicamente en esa planta nuclear después, y en qué punto están ahora, con este temor de los japoneses.



Méndez trabaja en comisiones de la Agencia Internacional de Energía Atómica hace tres años, de ser el director nacional de Energía. Durante la entrevista, el jerarca aclaró que sus opiniones en este caso eran como técnico y no como funcionario.



El 11 de marzo de 2011 el impacto de un tsunami en la central administrada por la compañía Tokio Electric Power superó las barreras de seguridad que tenía la planta y dañó severamente tres de los seis reactores. Rápidamente el incidente llegó a Nivel 7, el máximo dentro de la escala de accidentes nucleares, y quedó instalado en la historia junto, por ejemplo, al caso de la central soviética de Chernobyl en territorio ucraniano en abril de 1986.



Joel Rosenberg: Ramón, ¿qué pasó exactamente ese día?



Ramón Méndez: Se trató de un terremoto, no hubo ningún antecedente en la historia reciente, en la historia documentada de Japón, de 9.0 en escala Richter. Luego se dio un tsunami, una ola de una altura de cuatro pisos, catorce o quince metros. Y lo que sucedió fue que de forma inmediata el terremoto dañó la central. Al dañarse la central se resolvió pararla pero una central no se apaga como se apaga una llavecita de luz sino que hay que enfriar el reactor. El reactor sigue funcionando, sigue generando calor, ese calor es el que genera electricidad, y hay que enfriarlo. El proceso de enfriamiento precisa que circule mucha agua, y para circular agua se precisan bombas eléctricas que hagan circular esa agua. Cuando se resuelve parar el reactor debido a las consecuencias del terremoto se prenden equipos secundarios que son bombas eléctricas para hacer circular el agua. Cuando un rato después llega la ola del tsunami, la ola del tsunami barre completamente todos esos equipos, entonces deja de circular agua. Al dejar de circular agua, la temperatura empieza a aumentar, aumentar, aumentar, hasta que se corrió el riesgo de que se fundiera el reactor, es decir que la carcasa que contiene al reactor en sí se funde por la alta temperatura y se liberan en la atmósfera todos los componentes del núcleo. Esa es una catástrofe que ocurrió solamente una vez en la historia, en el caso de Chernobyl.



No se llegó a ese punto.



Sí, se llegó parcialmente. Al comienzo no se sabía, luego sí se supo que efectivamente en más de uno de los reactores la temperatura no se logró controlar a tiempo, ahora veremos por qué no se logró controlar a tiempo, creo que es interesante. Y al no lograrse controlar a tiempo, se fundió de forma parcial el núcleo y por eso es que parte efectivamente de la radiactividad que está contenida siempre dentro del reactor, se liberó a la atmósfera.




Ricardo Leiva: Según un informe realizado por la fundación Iniciativa para Reconstruir Japón, que es un informe interesante porque consultó a las 300 personas más directamente involucradas con la crisis, la principal responsabilidad fue de la empresa porque no tenía previsto un escenario de tsunami como el que se dio. ¿Qué evaluación se hizo desde la IAEA, de las responsabilidades del gobierno y de la empresa en este caso?

Sí, IAEA no hace evaluaciones que terminen en un fallo condenatorio, por decirlo de alguna forma. Sí se hacen evaluaciones técnicas y se trata de incidir para que los países hagan las cosas lo más adecuadamente posible. La IAEA muy rápidamente se involucró en el tema. Recordemos aparte que el director general de la Agencia es un japonés precisamente. Mandó una persona de gran confianza inmediatamente a Japón para tratar de hacer un seguimiento lo más cercano posible. Lo que se observó, se hizo público y el propio gobierno japonés reconoció, es que hubo fallas importantes de la empresa que manejó y que sigue manejando la central. En primer lugar porque había errores de diseño de la central. Uno puede decir: bueno, la central se comenzó a construir a comienzos del año 70. A partir de allí hubo evoluciones en las recomendaciones y en los márgenes de seguridad. Pero contrariamente a algunos informes que indicaban que por ejemplo existía el riesgo de tsunami, la empresa consideró en su momento que esas amenazas eran poco creíbles o poco probables, y por lo tanto no hicieron algunos cambios. De hecho la planta estaba hecha para protegerse ante olas de hasta cinco metros, y olas de más de cinco metros sí han existido en la historia reciente de Japón, porque los tsunamis son algo frecuente. No de catorce o quince como fue esta, pero sí de más cinco o seis.



Hubo olas más altas que los muros de contención.



Claro. Había muros de contención. Es usual que las plantas nucleares estén al borde del mar porque precisan mucha agua para la refrigeración, pero lo que no es usual es que no tengan la protección adecuada en un país altamente sísmico y altamente “tsunámico”, digamos, como el Japón. Hay un primer tema importante, que había una deficiencia, no un error de diseño sino una deficiencia de diseño que no se corrigió con los años. Un segundo tema tiene que ver ya con temas más económicos. Es una empresa privada, TEPCO, la propietaria de esta central. Y lo que se tardó demasiado tiempo en hacer fue, ante la imposibilidad de colocar agua dulce, el agua que tomamos, en los reactores para tratar de enfriarlos, la solución obvia para hacerlo inmediatamente es tomar agua de mar y meterla a prepo dentro de los reactores, eso inutilizaba para siempre los reactores, porque el agua de mar es salada y la sal destruye todo lo que hay ahí adentro, a la larga. Y por lo tanto meter agua de mar dentro de los reactores era matar a los reactores. Estamos hablando de algo que si hoy se volviera a hacer esa central con cuatro módulos como tiene Fukushima, estamos hablando de entre 20 y 25 mil millones de dólares, del costo de rehacer esa planta. Se tardó demasiado tiempo. Se tardó más de 24 horas y cuando pasaron esas 24 horas iniciales para tomar la decisión de dar por muerta la planta ya había daños irreversibles.

Joel Rosenberg: O sea que ahí hubo un tema económico, de decir “vamos a tirar 20 mil millones de dólares por la borda, ¿qué hacemos?”

Y en esas 24 horas, 30 horas, que se tardó en tomar la decisión, ya se calentó demasiado el reactor, no se lo conseguía enfriar por los medios tradicionales y se empezó a fundir. Empezaron a producirse una serie de reacciones en cadena posteriormente que terminaron con una explosión. No una explosión nuclear, sino simplemente se liberó hidrógeno, y fue el hidrógeno el que terminó explotando.



Volaron los techos, volaron los edificios de contención. Pero no se produjo una explosión nuclear, fue una explosión química, una explosión de hidrógeno.



El otro tema también, que es más institucional de alguna forma, se evalúa que no funcionaron de la manera más adecuada los vínculos entre las autoridades nucleares estatales, gobierno y la empresa privada.



Vale recordar que cayó el primer ministro en Japón, no solamente por la crisis nuclear sino por toda la situación vivida.



Claro, por todo el manejo. El primer ministro muy rápidamente tuvo la información de que la catástrofe podía llegar a ser muy importante en función de lo que pasara, presionó mucho a la empresa, pero también falló de alguna forma el organismo, lo que se llama la autoridad reguladora nuclear de Japón, que todos los países lo tienen, nuestro país también.

Ricardo Leiva: Como que el primer ministro lo sacó del medio y empezó a comandar él directamente.

Exactamente, porque hubo una información de la unidad reguladora, que es estatal, que no advirtió tan fuertemente lo que podía llegar a pasar. Incluso en primera instancia esta autoridad reguladora nuclear estatal desestimó la posibilidad de que se produjera esta explosión de hidrógeno, y finalmente ocurrió. Entonces eso fue un hecho importante para el gobierno para decir. “opa, acá no nos están asesorando adecuadamente”.








Ricardo Leiva: Además de la tensión económica también que podía funcionar para la empresa como una cuestión para frenar algunas decisiones, estaba la tensión por el tema de evacuar a la gente y proteger la seguridad de las personas. ¿Cómo funcionó eso?



En primera instancia uno de los aprendizajes de Chernobyl, que fue el otro gran accidente, es que se evacuó mal, tarde, se evacuó gente que no había que evacuar. Se terminaron evacuando como dos millones de personas. Fue una catástrofe del punto de vista humanitario más que del punto de vista nuclear. Murió relativamente poca gente, por decirlo de alguna forma medio brutal, pero cientos de miles o millones de personas sufrieron otro tipo de…



Consecuencias por no evacuarse a tiempo.



Claro, por no evacuarse a tiempo, o por desplazarlos sin necesidad. Las consecuencias de que te echen de tu casa de golpe, dejes todo y te instalen en un lugar, en un campo totalmente sin ningún tipo de condiciones adecuadas para vivir. Hubo una evacuación muy rápida de las zonas más cercanas. Todavía hoy existen varios cientos de kilómetros cuadrados que están prohibidos para presencia de seres humanos. Pero se temió y se pensó en la posibilidad, ahora lo sabemos, de evacuaciones mucho mayores, incluso de evacuar la propia ciudad de Tokio. Porque en caso de que realmente no se pudiera controlar el reactor, como durante muchos días estuvo sobre el filo de la navaja…



No hubiera sido una tarea muy sencilla.



Ahora después de cierto tiempo empezaron a aparecer los informes con los datos de lo que efectivamente sucedió, los temores que se tuvieron, y la evacuación de Tokio estuvo prevista dentro de los planes posibles.



Joel Rosenberg: Te traigo al presente, a hoy, casi un año después. “Un equipo de la BBC que pudo ingresar hace pocos días a la zona de la planta por primera vez informó que ahora hay trabajando en el lugar unos 3.000 operarios”. ¿Qué hay ahí? ¿Qué pasa con aquella coraza que se le iba a hacer a la planta para que no siguiera irradiando? ¿Qué es lo que pasó?



Ahora hay dos cosas para hacer, que están haciendo. La primera es tratar de terminar de parar esa planta, garantizar que está todo bajo control.



Todavía no terminaron.



Técnicamente está lo que se llama la “parada en frío”. La planta se detuvo, no produce electricidad, como sucede desde hace un año, pero además está bajo control en el sentido de que no hay riesgo más grande que vuelva a subir la temperatura y vuelva a producirse un problema. Ahora, está lleno de lugares contaminados, está lleno de lugares donde puede haber pérdidas de sustancias radiactivas. Permanentemente hay pequeñas fugas que se arreglan rápidamente. Hay muchos termómetros que están dentro de la central que funcionan mal, porque se empezaron a romper, entonces de pronto aparece como que empezara a subir la temperatura y en realidad se descubre que era el termómetro que estaba roto y no que estaba subiendo la temperatura. Es una máquina compleja que está bajo condiciones todavía extremadamente precarias.



¿Y los 3.000 tipos que están ahí no están en riesgo permanente?



Hoy los que están ahí no están en riesgo permanente, pero sí están en riesgo menor. Los primeros operarios que se mantuvieron ahí, y el jefe de la planta que tuvo un rol muy importante al decir “yo me quedo acá”, y la gente resolvió quedarse aún a riesgo de su vida, y muchos de ellos probablemente van a morir en los próximos años por cánceres que se le van a generar a partir de la radiación que recibieron.



Sí, de esos se conocieron algunas historias. Recuerdo cuando los periodistas ingresaron a hablar con ellos, uno de la Cadena Ser. Hubo una decisión que se puede calificar de muy japonesa: “acá nos quedamos y acá nos hundimos con la planta”.



Sí, sí, totalmente. ¿Qué mejor información puede tener sobre los daños nucleares que los trabajadores de una planta nuclear? Pero, sin embargo, conscientemente muchos tomaron la decisión de quedarse y de resistirse a ser evacuados. Como máximo se alejaron durante unas horas cuando había grandes picos de radiación. Pero se mantuvieron al firme.



Desde la audiencia Alex dice que “hay acusaciones de TEPCO está falsificando los datos, de hecho los equipos de medición de radiación tienen un nivel de fallo de 2.5 veces más que los demás y se sospecha que son apropósito”.



No, yo creo que hoy no hay ningún margen de que se produzca algo así, primero porque no es TEPCO la que hace las medidas excepto estrictamente en el lugar. Hay medidas independientes, hay medidas del gobierno, hay medidas auditadas por la Agencia Internacional de Energía Atómica. Creo que hoy no hay mucho margen para que se presenten datos erróneos.












Dice este mensaje: “Lo que se entiende es que el riesgo del uso de energía nuclear, lo más peligroso es la gestión y el diseño, las personas a cargo y los políticos”.



Sí, claro, todo está involucrado. Está involucrado el diseño técnico… Siempre se puede hacer cosas más seguras gastando mucha más plata, con cierto límite, naturalmente. Hoy en día se sabe hacer centrales nucleares mucho más seguras que las que se construyeron en la década del 70. Pero de última siempre tiene que ver con lo económico y con la psicología de la gente. Por un lado, toda decisión de seguridad, cuanta mayor seguridad más cara es. Acá vimos por ejemplo el caso de lo que sucedió hace un año en Fukushima, de que por preservar la planta…



Hubo 24 horas que pudieron ser fundamentales.



Fueron fundamentales. Pero también tiene que ver con la psicología de los operarios, o sea, se aprendió en la historia nuclear que más allá de la seguridad tecnológica de la planta en sí está lo que se llama la cultura de la seguridad y por eso después de Chernobyl cambiaron fuertemente todos los protocolos de capacitación de la gente. Desde el operario de la planta hasta la persona que limpia los baños todos reciben una capacitación muy importante porque tienen que tomar noción del riesgo del aparato que están manejando, por decirlo de alguna forma. Pero cuando la gente se coloca en una situación límite, por más entrenamiento que tenga y por más evaluaciones psicológicas que se hayan hecho previamente, cómo se responde es algo impredecible.



¿Cuál es la zona de exclusión hoy en día que la Agencia Internacional de Energía Atómica manifiesta que es segura? ¿Cuál es la zona que era la segura y cambió? ¿Cómo está esa situación?



Depende de para qué es la seguridad, si es para vivir, para cultivar, para pasar, en fin, pero va entre los 30 y 100 kilómetros de distancia.



30 es la más cerrada, ahí adentro nada.



Sí. Todavía hoy existen alrededor de 340.000 japoneses desplazados. Vamos a ser justos, no todos a consecuencia de la radiación nuclear.



Ricardo Leiva: Sí, también hubo terremotos.



Les destrozaron las ciudades donde vivían, simplemente. Pero es una zona importante. Japón es un país chico para la cantidad de gente que tiene. Tiene una cantidad de zonas montañosas y no habitables, entonces la zona habitable de Japón es pequeña, y esta distancia es enorme. Este radio de exclusión es muy importante.



Joel Rosenberg: Para cultivar, decía la nota esta de la agencia IPS, 60 kilómetros.



Sí, depende también del tipo de cultivo, porque hay algunos cultivos que fijan más algunas sustancias radiactivas que están en el aire o en el suelo. Lo que se está haciendo ahora, además de terminar de controlar las centrales, es lo que se llama la remediación, es decir, tratar –lo que sale miles de millones de dólares- te descontaminar toda esa zona. Lo que quiere decir, desde limpiar casas, quitar capas de suelo, todo donde se detecta que hay un nivel de radiación por encima de lo normal, por encima de lo que pueda ser peligroso, lo permitido, hay que quitarlo y hay que ver dónde se lleva eso y de qué manera se trata, para tratar de recuperar esa zona que hoy en día sigue estando inutilizable para varios usos humanos o de la naturaleza.

Ricardo Leiva: De todas formas es un tipo de material radiactivo que tiene algunas ventajas respecto a lo que pasó en Chernobyl. Por lo menos tiene menos tiempo en que puede durar activo.



Los diferentes tipos de sustancias que se liberan o que están presentes dentro de un reactor nuclear y que pueden llegar a liberarse en un accidente como este, tienen lo que se llama diferente vida media, es decir, hay algunas sustancias radiactivas que se desintegran, se transforman en otro tipo de sustancia que es menos peligrosa o que deja de ser peligrosa, y el tiempo en el cual dura esa transformación, el tiempo que se mantienen activas, por decirlo de alguna forma, varía con los diferentes tipos de sustancias. Algunas son de minutos, de horas, otras son de años. En particular hay un par que son las más peligrosas y que tienen vida útil de varias decenas de años. Entonces realmente si uno quiere volver a ocupar en un tiempo escala humana esas zonas hay que quitarlas directamente.

Joel Rosenberg: ¿Quitarlas es una tarea millonaria?



Miles de millones de dólares. El costo de todo esto supera ampliamente los 100 mil millones de dólares.



Esa tarea de limpieza.



Todo. Lo que está valuado es la reconstrucción de Japón, de los cuales gran parte es reconstrucción de infraestructura, la remediación nuclear va a superar muchas decenas de miles de millones de dólares.

¿Y las partículas se siguen trasladando? Porque hubo mediciones en Tokio, por ejemplo. Aquí tengo una nota de Deutsche Welle que dice que hay unos veinte focos de radiactividad alta en Tokio, a 260 kilómetros de la planta.

Sí, a ver, la radiactividad está presente en la naturaleza. Está lleno de sustancias en el aire donde vivimos permanentemente que son sustancias radiactivas. O sea, nosotros y todos los seres vivos convivimos con la radiactividad. El asunto es cuál es el nivel de radiactividad; por encima de determinados niveles comienza a ser peligrosa. Si vos me preguntás si a Uruguay llegó la nube radiactiva, probablemente te digo que sí, probablemente en cantidades que incluso son hasta imposibles de medir, y varias miles de veces menores que el límite tolerable para un ser humano. Seguramente llegó también a Uruguay. Que se midan restos de esa radiación que están en el aire no es algo que llame la atención, el asunto es determinar hasta qué zona llegó una cantidad suficiente que pueda comenzar a poner en riesgo la salud de los seres vivos.



En Tokio, vos decías, hubo problemas graves.



Llegó, y no solo que llegó, por momentos se prohibió el uso de agua, ingerir determinados alimentos, porque definitivamente había llegado hasta límites que si se hubieran mantenido en el tiempo hubieran sido riesgosos.



¿No se mantienen por qué? ¿Porque no se trasladan más estas partículas? Es una pregunta que quizás en física es muy básica.



No, nada básico. Entre otras cosas porque muchas de las que llegaron tienen, como decíamos hoy, vida media corta, por lo tanto su nivel de peligrosidad desapareció muy rápidamente. Por otras razones, porque sí, algunas estaban en la atmósfera y los vientos se las llevaron y las dispersaron. Y pierden la peligrosidad.



Ricardo Leiva: En cuanto al impacto internacional a nivel de los gobiernos, a nivel de los desarrolladores privados de esta tecnología, hablabas de un mundo post Chernobyl. ¿Estamos hablando de un mundo post Fukushima?



Chernobyl fue un golpe fenomenal para la industria nuclear en el mundo, sin ninguna duda, y para las decisiones de los países también. Lo que se decía por todos lados era que otro Chernobyl era imposible de bancar por la industria nuclear. Acá ocurrió otro Chernobyl. De hecho hubo solo dos accidentes en la historia que superaran el nivel 5 en la escala de riesgos nucleares. Es una escala que tiene siete niveles, 7 es el nivel alto, no hubo ninguna de nivel 6, y hubo dos de nivel 7 que son Chernobyl y Fukushima. Para tener una idea del nivel de gravedad de este accidente. O sea, con un accidente de menor cuantía que este se suponía que iba a ser el fin de la historia nuclear en el mundo. No sucedió eso, vamos a ser claros, no sucedió eso. Hubo un impacto muy grande en algunos países, Alemania que siempre fue un país que estuvo que sí, que no, que no, que sí, terminó de decidir que no y ahora se están cerrando las centrales, y adelantó un apagón. El propio gobierno de Merkel había extendido la vida útil de las centrales justo un año antes de Fukushima. Retrocedió respecto a lo que ya había, se plantó con más fuerza contra el plan nuclear.



Invertir en energías alternativas, sustituirlas y sacarlas.

Sí, todavía no tienen claro cómo lo van a hacer, pero sí, sacarlas. Suiza también. En Italia hay que ver si fue algo anti nuclear o si fue algo anti Berlusconi, porque recordemos que fueron cuatro plebiscitos juntos y los cuatro fueron abrumadoramente en contra de la propuesta del gobierno.

Energía nuclear y en manos de Berlusconi seguro que no para los italianos.

Eso está claro. Pero contrariamente a lo que uno podría pensar, no se murió la energía nuclear en el mundo, e incluso en algunos países siguió vivo hasta renacer, que se había empezado a ver hace unos diez años aproximadamente.

En Estados Unidos no se construían nuevas plantas…

Ahora se autorizaron dos plantas, se acaba de autorizar la construcción de dos plantas. El secretario de energía anunció que el Estados Unidos va a seguir siendo un país nuclear y que va a reforzar su capacidad nuclear. Francia hizo anuncios similares, ni que hablar los países asiáticos como Corea, India, China, fundamentalmente, incluso Japón. Hoy en Japón, que es otro tema que no se habla mucho, pero hoy en Japón de las 52 centrales nucleares que hay, 45 están paradas. Siguen paradas porque siguen en profunda revisión. A pesar de eso Japón va a seguir adelante, lo que han anunciado es que van a seguir adelante con su plan nuclear, incluso colocando mayor cantidad de centrales nucleares. Las consecuencias no fueron tan grandes como se podía haber pensado en algún momento.



Joel Rosenberg: Sí, incluso una nota de la agencia IPS de hace dos semanas nada más dice que Japón está exportando instalaciones nucleares a Vietnam y Jordania.



Sí, hay nueve países emergentes que siguen también su camino nuclear. Hay 50 que lo frenaron.



50 lo frenaron, ocho lo siguen. Vietnam y Jordania son dos de ellos.



Vietnam, Jodania, Emiratos Árabes Unidos. No solo emergentes, también están Polonia y Turquía. Egipto no sé si lo nombré, Nigeria también está analizando la opción. Son nueve países en el mundo que siguen analizando fuertemente la opción. Qué es lo que va a pasar no lo sabemos. Qué va a pasar con la opinión pública, qué va a pasar con la gente, si la gente va a castigar a los gobiernos que tomen este tipo de decisiones. Muchos de los países emergentes que están en esta situación son, no me animo a decir dictaduras, pero son regímenes donde no existe un nivel de democracia tradicional o donde no se tiene en cuenta la opinión pública de la manera que nosotros estamos acostumbrados a tenerla en cuenta, por decirlo de alguna manera. Ustedes escucharon los países que nombré, no voy a referirme a ningún caso específico, porque más allá de que me presenten como profesor de la Facultad sigo siendo el director de Energía y lo que diga lo dice el director de Energía.



Pero además son por ahora ideas. O sea, después va a venir el tema más complicado, que creo que es la consecuencia más importante de Fukushima si me apuran. Lo he dicho, lo he defendido mucho, me están dando la razón, que en realidad lo más complicado va a ser conseguir financiación para planas nucleares. Primero porque es un negocio de riesgo porque pueden tener que reventarse 20 mil millones de dólares por algo imprevisto, entonces para la inversión es un negocio de riesgo, por lo tanto las tasas de retorno que van a pedir son tasas de retorno importantes. Y como la energía nuclear está basada fuertemente en la inversión inicial, es decir, los costos de operación son bajos, el combustible, el uranio, es relativamente barato, lo único que uno tiene que hacer es repagar la inversión inicial y para reparar una inversión es central cuál es la tasa a la cual se consigue el dinero. La tasa que pide el inversor.

Ahí está el punto post Fukushima. La financiación y cómo.
La financiación y cómo. Y no nos olvidemos que no hay ninguna agencia multilateral de inversión que financie plantas nucleares. No la financia el Banco Mundial, ni el BID, ni el Banco de Fomento Africano, ni asiático, o sea, no se financian plantas nucleares. Entonces conseguir plata, catorce o quince por ciento, para conseguir cuatro o cinco mil millones de dólares para tener una planta nuclear, es algo que están preguntándose los países, incluso los centrales, ¿cómo se va a conseguir? Y por ahora no está claro cómo se va a conseguir. Insisto, la energía nuclear no se murió, sigue habiendo interés en algunos lugares, pero la pregunta de si se va a concretar o no todavía está totalmente abierta.
FUENTE 180
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