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TECNICO PREVENCIONISTA EN SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

14/3/11

¿Cómo afecta la radiación a los seres humanos?




Montevideo, 14 Mar (UYPRESS) - Las personas que están cerca de la fuente de radiación sufren la destrucción de los tejidos y mueren por quemaduras y hemorragias internas.

Los efectos biológicos de una exposición a la radiación que más preocupan al público son un posible de daño genético y el cáncer. Los estudios científicos han mostrado que estos efectos son poco probables y aparecen varios años después de ocurrida la exposición. En el caso de daño genético en seres humanos, no se ha demostrado ningún caso de enfermedad hereditaria causada por una exposición a la radiación. Por el contrario, en casos de cáncer se ha comprobado la aparición de ciertos tipos de esta enfermedad, algunos años después de la irradiación con dosis altas, superiores a los 100 rads.

Podría pensarse que los efectos tardíos producidos por dosis bajas de radiación son bien conocidos, ya que un gran número de individuos (todos los seres humanos) están expuestos. Sin embargo, los efectos causados por dosis inferiores a 10 rads son imposibles de aislar de las frecuencias espontáneas o de las que son originadas por factores químicos o virales. Esta falta de conocimiento ocasiona que el público reciba una información incompleta, incomprensible, e incluso errada.

En ocasiones se llega al extremo de adjudicar el nacimiento de monstruos con tres cabezas y colita de cerdo a una exposición a la radiación, cuando la realidad es que tales seres no han sido jamás observados y sólo son productos de la imaginación. Este capítulo describe la información científica que existe del tema, incluyendo aquella que ha sido obtenida con animales de experimentación.

EFECTOS GENÉTICOS

Los efectos genéticos de cualquier agente externo que actúe sobre una célula son el producto de las alteraciones (mutaciones) que el agente pueda causar en el ADN de las células reproductivas del individuo, espermatozoides u óvulos. Los descendientes de este individuo son portadores de la mutación y pueden sufrir las consecuencias de ésta e incluso trasmitirla a sus propios hijos, tal como se explicó en el capítulo IV.

Diversos estudios experimentales que utilizan sistemas biológicos de prueba como bacterias, roedores y cultivos de células humanas, han demostrado que la radiación, las sustancias químicas y los virus, son posibles agentes mutagénicos, es decir, causantes de mutaciones. Con respecto a las mutaciones reproductivas (mutaciones que ocurren en el óvulo o el espermatozoide), la evidencia científica se limita a los estudios en roedores, en los que se han medido la inducción de muerte fetal, las alteraciones en el color del pelo, en el esqueleto, en la estructura de los ojos y en los cromosomas de la descendencia. Los agentes conocidos capaces de producir estos efectos son algunas sustancias químicas de uso poco frecuente (por ejemplo, el metil-metano-sulfonato) y la radiación. La inducción de estos efectos es tan poco probable que para poderlos cuantificar, se requiere exponer a miles de animales al agente mutagénico estudiado.

Es evidente que los datos que se tienen de seres humanos expuestos a agentes mutagénicos no son el resultado de experimentos, sino que provienen de los casos de los individuos que han estado expuestos por razones ocupacionales, médicas, de residencia o accidentales. Los datos indican que el grupo humano más numeroso expuesto a altas dosis está formado por los sobrevivientes de los alrededores de las explosiones nucleares ocurridas en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Estos 100 000 ciudadanos japoneses han sido evaluados a lo largo de los 44 años posteriores a su exposición a la radiación (rayos gamma y neutrones), tratando de establecer la relación dosis-respuesta correspondiente.

La dosis recibida por cada sobreviviente ha sido estimada a partir de la distancia que mediaba entre el individuo y el epicentro de la explosión. Las dosis máximas que recibieron estos individuos son de 122 rems aproximadamente (22 rads de rayos gamma y 10 rads de neutrones).

Dosis mayores se produjeron en las zonas que resultaron totalmente destruidas por la acción mecánica de la explosión, donde no hubo sobrevivientes. El daño genético en la primera generación se ha determinado estudiando a los hijos de los sobrevivientes, comparándolos con las observaciones en poblaciones similares ("testigos") no expuestas a las explosiones. Los resultados de estos estudios no han mostrado diferencias en las frecuencias de alteraciones genéticas entre ambas poblaciones.

Esta falta de evidencia en humanos no es totalmente inesperada ya que es muy difícil establecer relaciones causa-efecto a través de dos generaciones. Se requerirían efectos muy específicos, no causados por ningún otro agente, para poder establecer, sin lugar a duda, la correlación entre la causa y el efecto.

Por ejemplo, si altas dosis de radiación causaran que los niños nacieran con dos narices, sería fácil identificar a la radiación como responsable de la mutación correspondiente. Sin embargo, la radiación solamente incrementa la frecuencia de mutaciones que se dan naturalmente en la población humana.

EL CASO CHERNOBYL

POR GODOFREDO GÓMEZ CRESPO

Ex Asesor de la Organización Mundial de la Salud en Radiaciones y Salud

El mayor accidente jamás ocurrido en un reactor nuclear sobrevino el 26 de abril de 1986 en la censal cómica de Chernobyl en Ucrania. Unos cinco millones de personas fueron expuestas a lluvias radiactivas.

Desgraciadamente cada incidente y, con mayor motivo cada accidente nuclear, provoca en la población un pánico exagerado por el miedo irracional a lo invisible, lo inaudito, lo intangible.

El desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos, siempre bajo el ominoso recuerdo de la bomba atómica, ha tenido sus tropiezos como cualquier tipo de investigación o actividad minera o industrial.

Sin embargo, desde que la energía nuclear entró en la fase de explotación industrial, se volcó en ella toda la experiencia acumulada y un lujo de precauciones que hacen de la nuclear una de las industrias más seguras.

Un estudio publicado por la Oficina Europea de la OMS titulado "Energía Nuclear y Salud", dice textualmente:

"Antes de 1980 los únicos accidentes ocurrieron en reactores de investigación con la sola excepción del incidente de Three Mile Island en 1979 que no tuvo ninguna consecuencia directa sobre la salud. Los únicos accidentes de reactores industriales fueron el de Vinca en Yugoslavia donde 8 personas recibieron dosis excesivas de radiación. Una falleció (Otras fueron salvadas por injerto de médula ósea practicado por el Profesor Jammet en París). En enero de 1961 en Idaho Falls, EEUU, tres personas murieron en una explosión, pero hubieran fallecido en todo caso por excesiva irradiación; y en Mol, Bélgica, en diciembre de 1965, hubo que amputar a una persona sobreexpuesta".

A final de 1994 funcionaban en el mundo 432 reactores nucleares que habían acumulado 7.320 años y 8 meses de experiencia y, como hemos visto, el número de víctimas ha sido afortunadamente bajísimo.

Cómo se puede explicar la catástrofe de Chernobyl en un país, la Unión Soviética, que había acumulado 40 años de experiencia en el uso de reactores?

Los reactores tipo RBMK como los de Chernobyl carecen de la doble (o triple) barrera de contención que les aísla del exterior. En los reactores modernos, cuando la temperatura del núcleo aumenta, crea espacios vacíos que reducen la potencia. En los de Chernobyl ocurre todo lo contrario: la potencia aumenta cuando el refrigerante se vaporiza. Esto, combinado con serias violaciones de las técnicas operatorias, condujo a un accidente inconcebible en los reactores occidentales3 .

Balance de Chernobyl: 31 muertos, 3 en el momento de la explosión, producidos por traumatismo y quemaduras y 28 en los dos meses siguientes a causa de la irradiación.

El balance más reciente (febrero, 1996) indica que 237 personas fueron hospitalizadas por irradiación aguda y que, ya en 1989, aparecieron los primeros cánceres de la glándula tiroidea.

Convocada por la Organización Mundial de la Salud, se celebró en Ginebra del 20 al 23 de noviembre de 1995, una conferencia internacional que reunió unos 500 científicos de todo el mundo.

Los OMS había invitado previamente a los países miembros a someter trabajos sobre el tema de conferencia que fueron seleccionados por un comité científico multinacional.

El Director General de la OMS se refirió al estudio efectuado entre 1992 y 1994 por el programa internacional objeto de este artículo y a la conferencia patrocinada por la OMS/ OIEA/UE "Una década después de Chernobyl" que se celebrara en Viena en abril de 1996.

Un hecho apenas conocido es que según los cálculos, la radiactividad total de los materiales liberados en la explosión del reactor nuclear de Chernobyl fue 200 veces superior a la radiactividad total liberada por las dos bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshirna y Nagasaki .

Aunque la nube radiactiva producida por la explosión en Chernobyl se propagó, cada vez más diluida, por el Este de Europa y algunos países escandinavos, no alcanzó Dinamarca ni la mayor parte de Francia. España y Portugal no fueron afectados en absoluto.

Pero las consecuencias indirectas llegaron sin embargo a Venezuela un año después. En la primavera de 1987, cuando el autor actuaba como consultor en Radiaciones en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Washington, recibió una llamada telefónica del representante de la OPS/OMS en Venezuela.

Se había recibido un barco de carne congelada procedente de Europa y el Ministro de Salud estaba seriamente preocupado por el peligro de que la carne procediera de reses contaminadas por la ingestión de hierba o piensos expuestos a la nube radiactiva proveniente de Chernobyl.

El autor consultó con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos donde, además de informarle sobre los límites permisibles de varios isótopos radiactivos inevitablemente presentes en los alimentos, se ofrecieron a enviar un experto con los aparatos necesarios para comprobar "in situ" la aceptabilidad o rechazo de la carne sospechosa. Una hora después el Representante de la OPS/OMS se entrevistaba con el Ministro de Salud y unos días después el autor, terminada su consultoría en la OPS, regresaba a Europa.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias
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