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SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL Y RESPONSABILIDAD TECNICA POR ARQUITECTO

22/4/18

AUMENTAN DENUNCIAS Aire tóxico: acusaciones cruzadas sobre plaguicidas


El debate sobre los efectos de los plaguicidas en la salud humana se instaló en Uruguay, donde aún no se hacen análisis clínicos ni estudios epidemiológicos. La academia acusa a las autoridades, las autoridades se reclaman entre sí, y las denuncias de los vecinos se disparan.

Seguramente no suceda con la manzana, la papa, la cebolla o el durazno. Pero tal vez sí ocurra con el perejil, el tomate, la chaucha, el repollo, la rúcula o la albahaca: en Uruguay, para muchos de los cultivos "menores" no hay plaguicidas específicos registrados porque las empresas que los comercializan no han tenido interés en hacerlo. Como consecuencia, los productores no tienen otra que aplicar plaguicidas avalados para otros cultivos. Estiman dosis y tiempos de espera a su criterio. Si la plaga cede, siguen adelante. Si no tienen resultados, prueban alternativas. La huella de esta experimentación queda en las frutas y verduras que comemos. Es invisible, sí, ¿pero qué daño nos genera?
La voz de alarma la dio el ingeniero agrónomo Pedro Mondino, docente e investigador en el Departamento de Protección Vegetal de la Facultad de Agronomía, durante un foro que se realizó el viernes 14 entre académicos y autoridades. La actividad se llamó "Impactos y análisis de plaguicidas en humanos en Uruguay" y tuvo lugar en el Palacio Legislativo.
Allí Mondino habló de un "uso ilegal" de productos no autorizados. Dijo que el hecho de que haya residuos de agroquímicos en lo que comemos, o no, "es una mera casualidad". Y para este informe, agregó: "Es un uso temerario, a ciegas", pero no por "maldad", sino más bien porque los productores no ven otra "salida".
Mondino puso la bomba pero no escuchó el estallido, porque en el foro, que desarrolló el Núcleo Interdisciplinario Colectivo TÁ junto a la senadora blanca Carol Aviaga, no hubo representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). De la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), que se ocupa entre otras cosas del registro y control de agroquímicos, mandaron una carta excusándose de la ausencia por motivos de agenda y saludando la actividad.
Con el paso de los días comenzaron los ecos. "Sí, es así", dijo el también ingeniero agrónomo Pablo Pacheco, especialista en calidad de frutas y hortalizas del Mercado Modelo. La "característica burocrática del registro", que depende de iniciativas comerciales, se traduce en los hechos en "falta de información" para los productores e "incumplimiento de la normativa". Sin embargo, lo que le preocupa a Pacheco es que los residuos de plaguicidas estén en el espectro de lo aceptado por el Codex Alimentario. "Si la inocuidad no se altera, no me importa. No es problema mío", planteó Pacheco.
Desde Roma, donde participa de una actividad de la FAO, el ingeniero Federico Montes, titular de la DGSA, rechazó que su ausencia se pueda entender como un acto de "negligencia o desinterés". "Por el contrario, reafirmamos nuestro compromiso con políticas de intensificación sostenible que arrancan en los cuidados de la salud y el medio ambiente", escribió.
Montes también reconoció el problema que destapó Mondino: "Es cierto que los productores de los llamados cultivos menores necesitan contar con agroquímicos registrados para su uso. Según el decreto 149/977, dichos registros solo los pueden hacer empresas o personas jurídicas. Quiere decir que no es el MGAP el responsable de registrar productos para determinados usos. Insisto. Son las empresas las que deben presentar la solicitud".
El jerarca mencionó que puede haber situaciones similares en otros rubros, como el de un grupo de consumidores que quiere contar en el mercado con un champú para controlar la caspa y no lo consigue porque no está registrado. "En ese caso, ¿es obligación del Ministerio de Salud (MSP) registrar el champú anticaspa, con tal o cual marca comercial, sin que las empresas propietarias de la marca estén de acuerdo?", se preguntó.
Es cierto: este mismo problema se da con algunos medicamentos que son clave para ciertas enfermedades, pero los laboratorios no muestran interés en el mercado uruguayo. Amparado en decretos regulatorios, el MSP ha tomado la misma postura que el MGAP. Sin embargo, en más de una oportunidad la Justicia ha obligado a las autoridades sanitarias a tomar una actitud proactiva para conseguir los medicamentos a como dé lugar.
"No es un tema fácil", concede Mondino, el disparador de la polémica. "Uno no puede obligar a las empresas a vender algo que no les resulta productivo". De todas formas, cree que "habría que pensar en algún sistema de registro diferente o hacer habilitaciones parciales para ciertos cultivos o frente a determinada plaga".

Controles y reclamos entre salud y ganadería

Los plaguicidas y sus efectos (en su mayoría inciertos) para la población dividen aguas incluso entre integrantes del gobierno. Carmen Ciganda, directora de Salud Ambiental y Ocupacional de Salud Pública, reclamó públicamente ser parte en el proceso de aprobación de los agroquímicos. Pero desde el MGAP, el titular de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), Federico Montes, respondió que la solicitud nunca fue formal y dijo a El País: "El MGAP basa su trabajo en el marco legal vigente, que establece que el registro y la autorización de venta de los productos fitosanitarios de uso agrícola se gestionarán ante la DGSA". El registro de un agroquímico pasa por etapas de evaluación química, toxicológica y agronómica. La división cuenta con 10 funcionarios para controlar a productores, aplicadores y empresas vendedoras de agroquímicos.

Ansiados datos.

Entonces, aquella huella invisible que tan difícil resulta borrar, ¿nos está dañando o no? Sobre esto, desde la academia también tiran dardos hacia los organismos involucrados.
"En cuanto a alimentos, Bromatología de la Intendencia de Montevideo toma muestras en el Mercado Modelo pero sus resultados no son públicos ni claros. Nosotros pedimos información y nos dieron un informe que era una vergüenza. Una fotocopia en blanco y negro en la que no se especificaba de qué verdura se hacía la muestra. Por uno o dos años, además, no había registro de datos", aseguró para este informe Pablo Galeano, docente de la Facultad de Química y miembro del Núcleo Interdisciplinario Colectivo TÁ. "Mientras no haya monitoreos serios y sistematizados, vamos a estar en la chiquita", agregó.
Galeano sabe que "la industria dice que la presencia de residuos de plaguicidas está dentro de lo permitido por el Codex". Pero estos parámetros, establecidos por la FAO y la OMS y adoptados por el MSP, no son los únicos, y las reglamentaciones de la Unión Europea, por ejemplo, manejan otros valores.
Pablo Pacheco, del Mercado Modelo, no suele hablar con los medios sobre este asunto por los "prejuicios" que hay. Sin embargo, esta vez quiere resaltar que el peligro que corren quienes se exponen directamente a los plaguicidas es "mucho mayor" que el que enfrentan quienes consumen un alimento con el residuo de un producto que fue diluido en agua y que sufrió efectos ambientales varios —lluvia, Sol— que degradaron su molécula.
"No es que esté todo bien", aclara, y "por eso hay límites establecidos". En ese sentido, procuró transmitir tranquilidad: "En los últimos 386 análisis, realizados en 2017, hubo una sola muestra no reglamentaria". Otros años ha habido peores resultados. En esos casos, el protocolo indica que hay que visitar la chacra e identificar la raíz del problema. Y si hay una segunda muestra negativa, se comunica a la DGSA para que aplique una sanción.
El Mercado Modelo hace su análisis, las cadenas de supermercados también, y a su vez Bromatología toma muestras en puntos de venta minoristas. Los análisis son muy caros —en el mercado van de los 250 a los 600 dólares—, pero en el laboratorio de Bromatología el Mercado Modelo los hace al costo. Allí es donde tienen la mejor capacidad de respuesta a la demanda. Sin embargo, ahora hace seis semanas que no se analizan muestras porque los equipos están en mantenimiento.
Pacheco contó que la toma de muestras se hace por iniciativa del Mercado Modelo desde 2004 (con algunos períodos de interrupciones). En aquel momento "no había mucha institucionalidad ni información sobre el tema, y se quiso empezar a generarla". Antes había un "absoluto desconocimiento" y reinaba la percepción de que era "una cancha libre, sin juez": qué producto usar, en qué dosis, todo quedaba sujeto a la responsabilidad individual. A su juicio, se ha evolucionado mucho en cuanto al control y las buenas prácticas agrícolas, y la cantidad y el tipo de productos que se usan en frutas y verduras conllevan una seguridad mucho mayor que 20 o 30 años atrás.
El proceso que describe Pacheco coincide con otro que viene haciendo la DGSA. A nivel mundial existen unos 900 principios activos registrados, dice Montes, pero Uruguay cuenta con 300. "Y como estamos ocupados en promover sistemas de producción sostenibles con la salud y el ambiente, en diciembre de 2016 eliminamos del registro al 75% de los principios altamente tóxicos para el ser humano. Hoy quedan principalmente los que se usan para tratamientos de desinfección requeridos por protocolos internacionales", aseguró.
Mientras tanto, las denuncias por presunto uso indebido de agroquímicos en la DGSA vienen en aumento sostenido desde 2011, con excepción de 2016 cuando se registró una baja. En 2017, año récord en cantidad de denuncias, hubo 166. Y en los primeros dos meses de 2018 se recibieron 23. Montes aclaró que solo el 10% de las denuncias se confirman.

Ansiados estudios.

Carol Aviaga no tiene formación en temas ambientales, pero recibió la misión explícita de Luis Lacalle Pou de "preocuparse y ocuparse" del asunto. Y así lo ha hecho. En los tres años que lleva como senadora presentó tres proyectos de ley: uno para prohibir el uso de herbicidas como controladores de maleza, otro para regular las fumigaciones aéreas y ampliar las zonas prohibidas, y un tercero sobre el etiquetado de alimentos transgénicos, para conocer el "paquete tecnológico" (inclusive el plaguicida) con el que se produjo. Los tres proyectos llevan meses o años encajonados en la comisión de Medio Ambiente.
Foro: la jornada “Impactos y análisis de plaguicidas en humanos”, que se hizo el viernes 14 en el Parlamento. Foto: Parlamento del Uruguay
Jornada “Impactos y análisis de plaguicidas en humanos”. Foto: Parlamento
Ahora Aviaga tiene en proceso una ley nacional de plaguicidas —también el gobierno se propuso hacer una— y planea presentar también "un proyecto de agroecología como visión país". "Voy a seguir en la lucha", anuncia, determinada.
Su derrotero no ha sido fácil, porque además de que el oficialismo la ignora, los colectivos como el TÁ, heterogéneos pero con fuerte arraigo en el oficialismo, le han sido resistentes. Ella asegura que siempre intentó convalidar sus proyectos con ellos para que no se los "bombearan".
Una de sus batallas es contra el MSP para que incorpore análisis de glifosato en fluidos. En 2016 se reunió con Jorge Basso para planteárselo. Según ella, en Argentina y Brasil son baratos y de rutina. Al tiempo volvió a insistir con Basso, que le terminó admitiendo que no era prioritario en el presupuesto. Paso seguido, juntó 1.500 firmas y le presentó el pedido al presidente Tabaré Vázquez. Nunca le contestó.
"Lo que queremos es saber dónde estamos parados desde el punto de vista epidemiológico; conocer el impacto del uso masivo de plaguicidas en la salud humana, tanto de los que están expuestos directa como indirectamente; y estimular alternativas productivas, de las que hay experiencias acá y en otros países, y planificar etapas de transición", resume.
Amalia Laborde, directora del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT), expuso en el foro que el centro recibe unas 300 denuncias por año vinculadas a cuadros de intoxicación por agroquímicos. En la mayoría de los casos (83%) se desarrollan cuadros leves, el 9% presenta una gravedad moderada y el 6%, severa, de acuerdo a un relevamiento que si bien toma datos entre 2002 y 2011, conserva vigencia según ella. El 2% de los intoxicados por plaguicidas tuvo desenlace fatal, pero en todos estos casos se comprobó intención suicida con el producto.
La especialista añadió que la mayoría de las intoxicaciones se producen por accidentes o manipulación indebida en el ámbito laboral, por lo que sus víctimas son los funcionarios que aplican los plaguicidas. Por "contaminación ambiental", el CIAT ha recibido poco más 70 casos en 10 años y solo dos presentaban gravedad moderada o severa. Laborde cree que puede haber subdiagnóstico porque la población no tiene muy claro a dónde recurrir o los médicos omiten reportar los casos a CIAT.
Los estudios en busca de efectos a largo plazo de la exposición a plaguicidas en la salud humana son un debe en Uruguay, pero no en la región. En el foro, el investigador argentino Damián Verzeñassi, de la Universidad Nacional de Rosario, presentó los resultados de un estudio de largo aliento en el que comprobó la relación directa entre la exposición continuada a plaguicidas y enfermedades crónicas como cáncer, hipertensión e hipotiroidismo. El dato más llamativo refiere a lo oncológico: mientras en el total de la población argentina la incidencia del cáncer es de 217 cada 100.000 habitantes, en una muestra de 27 localidades estrechamente vinculadas a la producción de soja y otros cultivos que implican uso extensivo de agroquímicos, la tasa trepa a 397 cada 100.000 habitantes.
Tras la jornada, los técnicos uruguayos y extranjeros acordaron seguir en contacto. Dicen que es una alianza, no una guerra, aunque algo está claro: el tema de los plaguicidas irrita, y mucho.

El dilema en cuatro casos

Lago Merín
Denuncias, temor e incertidumbre
Lago Merín. Foto: Portal del Lago Merín
Fernanda iba en moto por Ruta 18 de Lago Merín a Río Branco (Cerro Largo). Una avioneta fumigaba un cultivo de arroz lindero. Era el 12 de diciembre pasado cuando el piloto hizo una mala maniobra; tenía el dispensador abierto y roció a Fernanda con herbicida. A pesar del casco, la mujer sintió tos y mareos. Paró y comenzó a vomitar. "Hasta ahora tengo dolores de cabeza y ardor en el esófago", asegura. El 15 de febrero hubo otra fumigación cerca del balneario. Beatriz Martínez repartía la correspondencia y vio la avioneta o más bien la sintió: "Había un olor a zorrillo espantoso", recuerda. Algunos vecinos hicieron la denuncia y el MGAP determinó que la fumigación se hizo respetando las normas. Disconformes, los lugareños recurrieron a la bióloga Graciela Piñeiro, quien tomó muestras y testimonios y presentó denuncia a la Dinama. Fernanda estuvo 10 horas en observación. Su caso fue denunciado al CIAT pero no hubo seguimiento. "No me hicieron más estudios". La mujer, de 50 años, tiene temor. "Dicen que lo que me pasó es grave, que me puede venir un cáncer".
Guichón
Un pueblo pionero contra "los mosquitos"
Plaguicidas. Foto: El Telégrafo (Paysandú)
El grupo "Vecinos de Guichón por los bienes naturales" denuncia desde 2011 el uso inapropiado de plaguicidas. La ciudad sanducera está rodeada de cultivos de soja y forestación. "Se hacían fumigaciones aéreas sin respeto por las distancias", asegura Marcelo Fagúndez, uno de sus referentes y exedil de Paysandú. El colectivo recopila casos no solo de la localidad, sino de otras zonas. En los últimos cuatro años presentó 14 denuncias. La última refiere a la escuela 34 de Zanja Honda (San José), que tiene un cultivo de soja transgénica (por lo tanto fumigada) a 20 metros, cuando debería estar a 500. "Tuvimos respuestas de algunos organismos, pero con otros es imposible", dice Fagúndez, y carga contra la Dirección General de Servicios Agrícolas, organismo del MGAP encargado de fiscalizar el uso de plaguicidas. "Nos hacen ir a Montevideo (400 kilómetros ida y vuelta) a firmar las denuncias. Hemos intentado hablar con el director (Federico Montes) y es más fácil comunicarse con el Papa. Nunca tuvimos suerte. Otros funcionarios nos han destratado", dice.
Paso Picón
El hombre que se frotó glifosato (y vive)
Máximo Castilla. Foto: Fernando Ponzetto
Máximo Castilla, médico y productor, estuvo en el centro de la polémica tras haber sido denunciado por vecinos en Paso Picón (Canelones) por uso indebido de plaguicidas en sus cultivos de soja. A tres años de las primeras multas, hoy Castilla ha modificado su producción. En 140 de sus 510 hectáreas no puede fumigar para respetar las distancias reglamentarias con el centro poblado. "Perdí el 30% de mi capacidad productiva. En esa zona sembré sorgo, pero sin plaguicida es imposible", dice e insiste en que fue víctima de una campaña. El caso sigue en la Justicia, donde Castilla reclama que le levanten multas millonarias del MSP y la intendencia. En 2016, una foto de Fernando Ponzetto (El País) le puso rostro al problema: Castilla se frotó glifosato (el herbicida más usado) en manos y cara. "Hice una demostración. La gente de la ciudad ve el glifosato como si fuera bomba atómica. Nosotros convivimos con él. Es de venta libre, se compra como la lavandina. No digo que sea saludable, ni siquiera inocuo. Pero tampoco es el monstruo que quieren vender", asegura.
Laguna del Cisne
Denuncias terminaron con los plaguicidas
Laguna del Cisne. Foto: Archivo El País
En 2016, vecinos de Laguna del Cisne (Canelones) se comunicaron con la senadora blanca Carol Aviaga, que ha hecho bandera de los temas medioambientales. Los vecinos decían que estaban intoxicados por fumigación directa. Aviaga acompañó a una señora al médico y escuchó cómo le diagnosticaba "infección respiratoria" sin preguntarle sus antecedentes. La mujer tenía los síntomas típicos que genera la exposición al glifosato: dificultades respiratorias, alergia, vómitos. Ante la insistencia de la senadora, el doctor pidió la historia clínica de la paciente y comprobó que ya había pasado por un estado similar luego de haber estado expuesta a plaguicidas. Llamó al CIAT e hizo la denuncia. No se le pidió ningún análisis, y la señora se volvió a su casa. Durante 2016, la zona, que fue declarada área protegida, acumuló denuncias de vecinos por fumigaciones que afectaban el agua de la cuenca. La tensión derivó en que a finales de ese año la Intendencia de Canelones decidió profundizar las medidas cautelares de protección y prohibir los plaguicidas allí.

Información extraída de diario el Pais

18/1/18

Rige nueva altura mínima para uso obligatorio de elementos de seguridad en ámbito laboral

El decreto detalla que la norma se aplicará a todo establecimiento público o privado de naturaleza industrial, comercial o de servicios, cualquiera sea la actividad que éste desarrolle.

A recomendación del Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CONASSAT) el Poder Ejecutivo modificó el Decreto 406/988 estableciendo que a partir de los 2 metros de altura será obligatorio para todo tipo de actividad la utilización de un dispositivo de seguridad que prevenga el riesgo de una caída libre. Ver Decreto


El inspector general del Trabajo y de la Seguridad Social, Gerardo Rey, explicó que la recomendación elevada al Poder Ejecutivo y aprobada por consenso en el seno de la CONASSAT, nació de la necesidad de unificar realidades dispares en cuanto a las exigencias en materia de seguridad.

“Cuando se realizaba una fiscalización de condiciones de trabajo en el sector de la construcción, las medidas de seguridad personal vinculadas a evitar la caída de altura regían a partir de los 2 metros. Pero al realizar la misma inspección en una tarea similar pero en otro sector de actividad, regía otro decreto (N.º 406/988) que establecía que la altura mínima eran 3 metros” explicó Rey.

“No parecía coherente que ante un mismo riesgo se exigieran medidas de protección distintas según fuera la construcción u otro sector de actividad. Por tanto, se decidió unificar en 2 metros para todo tipo de actividad y no solo en la construcción” agregó.

1/7/17

El mundo se encuentra en la cuarta revolución industrial y Uruguay hizo "poco o nada para adaptarse"

Extraido de Observador




El especialista en relaciones laboral dijo que los robots acapararán el sistema productivo
Juan Manuel Rodríguez, director del Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica, lleva más de 20 años investigando los cambios que se vienen produciendo en el mundo del trabajo. Su relato de lo que está ocurriendo en la llamada cuarta revolución industrial y el contraste con una realidad local que parece congelada en el tiempo, mete miedo. Todo parece indicar que antes de mejorar, la situación va a empeorar, y mucho más para los países que están haciendo poco o nada, como Uruguay.
Ya se ven supermercados donde casi no hay empleados y uno se pregunta quién va a ir a consumir ahí si se pierden tantos puestos de trabajo. ¿Qué está pasando con situaciones como esta?
Hay cambios estructurales en el mundo. Uno demográfico, básicamente marcado por una fuerte reducción de la pobreza y aumento de la desigualdad. Esto implica cambios en la estructura de consumo del mundo y la m ovida de la gente viviendo en ciudades y sumándose al consumo. A esto se agrega el envejecimiento de la población y el aumento de la gente que consume, lo que da un cambio en la demanda de bienes y servicios. Para los uruguayos es una oportunidad porque somos productores de bienes primarios. Pero se necesitan millones de puestos de trabajo nuevos para darle empleo a quien se está integrando al mercado. Esto es un problema demográfico enorme, que apenas estoy esbozando. Por otro lado hubo un cambio en la ordenanza de la economía mundial, donde el dinamismo pasó a países pobres hasta hace poco, China, India y el sudeste asiático. Este dinamismo está basado en una nueva forma de competitividad que son las cadenas de valor, que es un tipo de organización en la que el proceso productivo se fragmenta. Hay cadenas de valor en Europa, quisieron armar una en el Nafta, pero quien armó cadenas de valor es el sudeste asiático. Este cambio en la gobernanza se da con un hecho inédito en la historia y es que el crecimiento de la economía mundial está en países no poderosos. Ni Inglaterra ni Estados Unidos. Ya en poder de compra China es una economía mayor que la estadounidense.
El tamaño es un tema y hay otro que es el conocimiento: la nueva división del trabajo del futuro. China ya tiene liderazgo mundial sobre Europa y Estados Unidos en generación de conocimiento, en doctores, en patentes inscriptas. Nadie piensa que este cambio y la decadencia del imperio estadounidense y el surgimiento de un nuevo poder, que no sabemos qué características va a tener, se vaya a revertir. Y si bien va a tener en China su centro, no va a ser solo, porque China tiene una postura de buscar alianzas. Mientras que hay un proteccionismo norteamericano, China aumentó sus relaciones con América Latina y con Europa.
¿Qué tiene que ver todo esto con el trabajo?: la deslocalización de las inversiones. Se genera trabajo en un lado y desaparece en otro. Porque la tendencia histórica es que quién lidera el dinamismo atrae capitales. Esto que se llama cuarta revolución industrial cambia millones de cosas. Es la combinación de varios factores acumulados: inteligencia artificial, big data, internet de las cosas, economía de la plataforma o colaborativa e impresora 3D. Por esto es que muchos problemas económicos se van a resolver distinto, con cambios en la oferta y la demanda, lo que implica modificqaciones enormes en el terreno laboral.
¿Se puede decir que es positivo o negativo este cambio?
El aspecto positivo del cambio tecnológico es un brutal aumento en la productividad y por tanto en la competitividad. El negativo es que en el corto plazo puede implicar pérdida de empleo en sectores identificados.
¿Cuánto lleva la consolidación de estos cambios?
Se habla de 10, 20 años, pero ya hay estudios de simulaciones para el 2030. Hay trabajos que van a desaparecer porque los robots lo hacen mejor. Esto ya está pasando. Un alemán decía que el cambio en el mundo es que el principal arrendador de autos no tiene autos (en alusión a Uber) y el principal alquilador de hoteles y viviendas no tiene inmuebles (en alusión a Airbnb). Es un mundo que se está ordenando distinto y eso irá profundizándose. ¿Qué hacen los países ante el impacto social de la pérdida de empleo que provocó cada una de las revoluciones industriales? La reina Isabel I de Ingalterra impidió la entrada del telar; negó la autorización porque los gremios le dijeron que todos quedarían en la calle y era así, muchos quedaron en la calle, aunque luego el trabajo aumentó. Los que dirigían diligencias también quedaron en la calle cuando apareció el auto. Cada revolución tecnológica, que es un cambio de paradigma productivo, provoca pérdida de empleos. ¿Este cambio tiene características distintas? Nadie sabe qué es lo que va a pasar. Hay una visión negativa que sostiene que este es un cambio que afecta cosas vinculadas al conocimiento, que ahora lo hacen máquinas, y se dice que es distinto y que tiene que haber un arreglo por fuera de la economía. Otros dicen que no, que se van a generar nuevos empleos y habrá trabajos que las máquinas no van a poder hacer.

Para entenderlo: si sabés que básicamente la demanda es atendida por el gobierno, ¿qué dirigente sindical va a decir pidamos menos? ¿Cuánto dura en el cargo?
Ante esto los países apuestan al largo plazo. Aunque en el corto plazo haya pérdida de empleos, si aumentás la competitividad vas a ser más eficiente que otro. En un mundo globalizado otro va a perder los empleos, salvo que vayamos a un proteccionismo como el de Trump que nadie quiere, incluyendo a las transnacionales. Es difícil pensar en una marcha atrás. Acá va a ganar el que tenga más productividad y competitividad. A esto apuesta Alemania con un programa de promoción de introducción de nueva tecnología, particularmente en la industria, que decidió en 2011; China lo definió en 2015.
¿Y qué hacen esos países?
Financian experiencias de cambio técnico en las empresas. Pero además están gastando en educación. El trabajador necesitará habilidades distintas. En la línea de producción habrá robots y los hombres tendrán que saber vincularse con el robot. La línea de trabajo era hasta ahora negociada entre personas. Ahora va a ser entre personas, pero en medio habrá un robot, que se autoprograma, no tendrán que programarlo los hombres. El robot realiza tareas rutinarias con censores que le dan órdenes al robot. Así como el chip fue central en la revolución de las Tics, el censor es lo que se generaliza para captar cosas.
¿Y dónde queda el humano?
Aportando creatividad y resolución de problemas no programables, porque el robot es rutinario. Capta cosas y toma decisiones, pero si ocurre algo distinto, como llover o un ruido especial, no está previsto para que reaccione.
Ya hay inteligencia artificial en la que el robot va incorporando conocimiento a medida que funciona.
Totalmente. El gran cambio es el de las redes neuronales, cómo funciona el cerebro. Por eso hace poco tiempo un robot le ganó a un hombre al Go y al ajedrez ya le había ganado. Pero el ajedrez es rutinario, un árbol de opciones y probabilidades, mientras que el Go supone estrategias no programables. Ahora un robot también lo ganó.
No queda otra que sumarse a la ola o ahogarse.
El que no lo haga perderá competitividad.
¿Y quién lidera el cambio? ¿Los políticos?
La decisión la toma el político. La primera propuesta se hizo en 2011 en Alemania. Se creó un comité de empresarios en el que también hay trabajadores -porque participan en la gestión de la empresa- y académicos, para analizar los cambios tecnológicos. Este grupo de gente hizo una propuesta de promover el cambio en las empresas apoyada por los trabajadores. El gobierno alemán lo tomó como programa oficial y lo llamó Industria 4.0. Promueve el cambio técnico, y la capacitación se lleva la tercera parte del incentivo. Fueron miles de millones de dólares invertidos en eso.
Este cambio se da en el contexto de una población envejecida y una legión de personas que no se puden emplear, porque carecen de formación.
El tema de la población envejecida es más crítico en Europa, por eso los que apoyan los cambios son partidarios de la migración. Los jóvenes vienen del exterior, a veces calificados, otras los califican. Ellos trabajaron mucho el contenido de la educación que está cambiando hacia estos temas que permitirán trabajar. Básicamente es capacidad de resolver problemas. Esto es un cambio de paradigma educativo. ¿Por qué dicen que las pruebas Pisa no se aplican a Uruguay? Porque Uruguay no se enfoca en esto, pero lo que valora la Pisa es lo que se va a necesitar en el mundo ya sea que seas un obrero o un universitario.
¿Quiénes tendrán más problemas: los trabajadores o los empresarios?
Los empresarios son los que van a tener más problemas. Hay una cantidad de empresas que introducen el cambio tecnológico y las que no lo hacen van a quedar fuera del mercado de trabajo. La vida media de las empresas ha caído. Los trabajadores necesitan nuevas habilidades. En el mediano plazo es más importante la capacitación y el trabajo. Pero si la empresa solo se preocupa por vivir en lo inmediato, en 15 años va a tener problemas. Los sindicatos europeos entienden que la formación laboral es lo más importante. Ya se están haciendo arreglos laborales que incluyen la formación.
¿Y Uruguay en qué está?
Uruguay ha hecho poco o nada. Ni el gobierno ni los empresarios, ni los trabajadores. Se están realizando trabajos y he presentado varios, al igual que muchos académicos lo han hecho, para colaborar en entender el problema y analizar las posibles soluciones. En Santiago de Chile hubo una reunión de sindicalistas organizada por la OIT y la Cepal donde hubo opiniones de académicos y de sindicalistas que eran amplia mayoría. Los sindicatos ven que ya hay pérdida de afiliación. ¿Cuáles son los temas relevantes del futuro? Uno es el contrato de trabajo.

En la línea de producción habrá robots y los hombres tendrán que saber vincularse con ellos. La línea de trabajo era hasta ahora negociada entre personas. Ahora va a ser entre personas y un robot
Hoy por ejemplo buena parte de la oferta y la demanda no la atienden trabajadores formales sino plataformas donde están inscritos voluntarios, y a través de éstas se vinculan. Como Linkedin, que permite contratar un premio Nobel en cualquier lugar para resolver un problema concreto. ¿Qué contrato tiene ese trabajador? Claramente no es el tradicional. Ahora uno llama a una plataforma de servicios y ahí se contrata y esto se va a generalizar , porque los demandantes y los oferentes están dispuestos. Así se genera una enorme cantidad de situaciones diversas. ¿Son trabajadores dependientes? Algunos países dicen que sí, otros que no. ¿Quién aporta a la seguridad social? Llegará un día que no trabajará pero si no aporta ¿cómo se resuelve la seguridad social? La renta básica se ve como un derecho pero tiene que haber ingreso en la sociedad para que el circuito se alimente: producción, distribución, consumo. La renta básica implica un pacto social, ya que el pacto fordista no funciona más, pero tiene que haber un ingreso de la gente para poder vivir.
Mientras el mundo está pensando en nuevas formas de relacionamiento acá se sigue apelando al paro como una de las formas de relacionamiento.
Eso no se transforma de un día para otro. El movimiento sindical ha sido muy favorecido desde que está el Frente Amplio en el gobierno. Y se consolida en la estructura que tiene. Para entenderlo: si sabés que básicamente la demanda es atendida por el gobierno, ¿qué dirigente sindical va a decir pidamos menos? ¿Cuánto dura en el cargo? El dirigente sindical se pone a la cabeza de la demanda, si no no se mantiene. Y acá se está dando en un contexto donde el sindicalismo tiene la protección y legislación más favorable de la historia y con un gobierno que lo atienden como nunca fue atendido en la historia.
Claro, pero esto va a cambiar tarde o temprano.
El cambio va a llegar. La única discusión es si llega con más o menos regulación. Se puede procesar con distintas velocidades tratando de atender los efectos negativos de corto plazo. Es una alternativa menos traumática. Pero para que la revolución exista hay que involucrarse. Los trabajadores que se han opuesto al cambio tecnológico han perdido. Un ejemplo fue el del guarda, cuya salida paulatina fue negociada, aunque a la larga siempre se impone el método más eficiente. Pero decirle no al cambio en el largo plazo es la solución más dramática. El problema es que
Y el Estado debe jugar un papel.
En tres o cuatro décadas se redujo a la mitad la pobreza pero aumentó la desigualdad. El problema no es la riqueza sino la distribución y ese siempre fue un problema difícil donde el Estado tiene un papel central. El Estado también tiene que asumir un rol nuevo.


Ministerio de Trabajo del mundo

Rodríguez contó que en la reunión de la OIT en Chile participó el ex presidente José Mujica y en su intervención dijo que "dado todos estos problemas tan complejos, en realidad la OIT debería ser el ministerio de Trabajo del mundo. Dejó pensando a varios".

11/5/17

Asedio en la oficina: empresas rezagadas en prevención por acoso laboral



Si bien hay una conciencia mayor sobre el mobbing, especialistas en el área coincidieron en la importancia de visibilizar el fenómeno con capacitación a los trabajadores y prácticas empresariales enfocadas a anticipar el problema

Tratar a los empleados como números, líderes sin adecuada capacitación para liderar, ambientes estresantes, rígidos y burocratizados, tareas no claras, absurdas, inexistentes o sobrecarga pueden ser fuertes indicadores de que se está frente a estructuras organizacionales "tóxicas" que pueden derivar en acoso laboral o mobbing.

El acoso moral laboral implica "un continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de lograr su aniquilación o destrucción psicológica y obtener su salida de la organización o su sometimiento a través de diferentes procedimientos ilegales, ilícitos o ajenos a un trato respetuoso o humanitario y que atentan contra la dignidad del trabajador", según la definición del psicólogo y ensayista español Iñaki Piñuel.

En 2016 la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social (Igtss) recibió una denuncia de acoso moral o sexual por día. Fueron 309 para los casos de las primeras y 58 de las segundas. Estas denuncias se engloban en lo que la institución denomina derechos fundamentales (fueron 483 en totalidad), que incluyen además denuncias por represión sindical o discriminación. En materia de acoso moral, sumó 12% menos que en 2015.

Sin embargo, tanto profesionales del derecho laboral como de la psicología coincidieron en señalar que estos números apenas reflejan el 10% de los casos totales de acoso laboral moral que se dan en el país.

En este sentido, el asesor tributario y legal de la Consultora KPMG, Juan Mora, comentó que normalmente este tipo de situaciones tienden a resolverse dentro del ámbito de la empresa. "Lo peor es no hacer nada. En general se suelen aplicar sanciones y en casos muy extremos puede terminar en despido por notoria mala conducta", amplió.

La vía judicial se da cuando el trabajador pretende una indemnización individual económica porque se considera despedido. Cuando acude al MTSS, en general, es en busca de que el acoso cese.

Para la especialista en mobbing y bullyingSilvana Giachero, en los grupos "caóticos" la dinámica del chivo expiatorio "prende muy bien" porque todos se unen para lograr un equilibrio en contra de alguien en particular.

"Cuando hablamos de acoso laboral nos referimos a un abuso emocional que se lleva a cabo de forma repetitiva y sistemática. Es sostenido en el tiempo, y su persistencia hace que ninguna persona pueda resistirlo. No hay perfil de víctima, cualquiera que se convierta en una amenaza puede pasar a serlo. Se da especialmente en grupos divididos con gente que no se enfoca en la tarea, equipos enfermos que entran en una dinámica tan perversa que las consecuencias se terminan convirtiendo en las causas que justifican el acoso", señaló Giachero, que se desempeña como directora de SG Consultoría en RRHH.

Existen cuatro tipos de acoso laboral moral: ascendente, descendente, horizontal y mixto. El fenómeno es tan común entre pares como en los casos descendentes jerárquicos.

Según datos que brindó la profesional provenientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las investigaciones señalan que un trabajador que sufre de acoso laboral rinde 70% menos y el costo para el empleador puede llegar a ser de 180%, debido a que no es solo el empleado quien rinde menos, sino que se enferma y empieza faltar, afectando también el rendimiento de todo el grupo de trabajo.

Empresas en falta

Si bien hay compañías en Uruguay que están llevando adelante capacitación desde el punto de vista preventivo, son muy pocas y en general se trata de multinacionales que responden a líneas políticas de sus casas matrices.

"Hay empresas que sí tienen talleres, pero son las menos. Se establecen reglamentos internos e incluso algunas ya lo están incorporando a los contratos de trabajo. Ni que hablar que las empresas que están haciendo capacitaciones y ponen el tema sobre la mesa se encuentran en una mejor situación", apuntó Mora, de KPMG.

Los expertos coinciden en que donde más casos de acoso laboral moral se dan es dentro del Estado, propiciado por una alta burocracia y jerarquías rígidas. A diferencia de lo que ocurre con las empresas, la Inspección de Trabajo se limita a intimar a los entes públicos a que realicen ellos mismos las investigaciones internas

Por su parte, Giachero puntualizó que la tendencia de las empresas es a negarlo y esto genera un mayor caldo de cultivo y refuerza este tipo de violencia. Según la especialista, la lógica de pensamiento es "en mi empresa esto no pasa, no puede pasar". Basada en su experiencia, lo importante es generar capacitaciones abiertas y de esa manera dar visibilidad al fenómeno.

"Al lograr esto, las denuncias empiezan a llegar y se debe investigar, lo que va a llevar a hacer protocolos de actuación. El diferencial es empezar por capacitar en lugar de hacer un protocolo. Que la capacitación sea parte del proceso de inducción a la empresa e informar por parte de los líderes la prohibición de este tipo de prácticas", agregó la profesional.

Para la profesora grado 5 de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, Cristina Mangarelli, a partir de que fue promulgada la ley 18.561 sobre acoso sexual que estableció obligaciones de prevención al empleador, se logró una mayor visualización del tema.

"Esto ha generado que se hable también de acoso laboral moral. El acoso moral comprende todo tipo de acoso, desde el sexual al moral. En el caso del segundo comprende el ámbito psicológico", dijo Mangarelli.

En relación con esto, Giachero aseguró que el 100% de los casos que empiezan como acoso sexual terminan en acoso laboral, y opinó que lo que ocurrió a partir de la ley es que se ha vuelto más difícil de probar porque el acosador se cuida más.

La forma de prevenir el acoso moral por parte de las empresas, según Mangarelli, es con el uso de protocolos de prevención; establecer desde un comienzo que la firma no va a tolerar ninguna situación de este tipo, procedimientos claros para las denuncias y sanciones para los responsables.
"Es de suma importancia que se hable del tema, que tanto trabajadores como patrones estén informados de cuáles son sus obligaciones y derechos", sostuvo.

Empresaria y legisladora

En el año 2014 la propietaria de Bethel Spa y diputada suplente por el Partido Nacional, Lourdes Rapalín, realizó en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social una denuncia por acoso ascendente y horizontal (entre pares de abajo hacia arriba), luego de que uno de los trabajadores denunciara una situación de supuesto acoso entre pares dirigido a mandos medios de la empresa.

Según dijo la legisladora, lo que buscaba era que le brindaran las herramientas para manejar una situación que la compañía no sabía cómo afrontar. Pero el ministerio no dio lugar a la denuncia porque la que lo hacía era la empresa.

Al ser consultado sobre el caso, el inspector general del Trabajo, Gerardo Rey, negó que fuera así y aseguró que los casos en que denuncian empresas son ínfimos (menos del 1%), pero tenidos en cuenta.

Rapalin se especializó en acoso laboral moral o mobbing. Incluso junto a Giachero trabajó en un proyecto de ley que finalmente no tuvo andamiaje.

"Cuando empecé a formarme me di cuenta de lo importante que es a nivel empresarial tener un equipo de trabajo sano mentalmente. Dentro de Bethel Spa empezamos a desarrollar la prevención educando a la gente y desde que comenzamos a aplicar estas normas de funcionamiento se nos terminó la rotación del personal. Si una empresa funciona bien, sin empleados que se certifiquen ni rotación, eso también implica para el Banco de Previsión Social menos erogaciones. Ganan todos de esa forma: los empleados trabajan en un mejor ambiente, ganan las empresas y el Estado. El Estado no termina de entender que cuidar al trabajador no es ponerlo en contra del empresario, sino darle las herramientas para que ante situaciones así sepa cómo actuar", dijo la empresaria.

Depredadores organizacionales

"La violencia se dispara porque un trabajador por algún motivo se convierte en una amenaza para el hostigador, para el depredador organizacional", es como Giachero describe el inicio del fenómeno.

Basada en una investigación de 1.000 casos, Giachero publicó el libro Bullying y mobbing, lanzado hace un mes, en el que concluye que se comienza con la difamación de la persona, con rumores o invenciones que generan intriga. De esta forma se va captando la atención de los otros integrantes del grupo y mediante el efecto de mimetismo se logra unir a la gente del lado del hostigador gracias al "error básico de atribución" bajo la lógica de que "algo hizo la víctima y se merece que se le haga ese vacío".

Entre el 29, 30 y 31 de mayo se llevará a cabo el quinto Congreso Internacional de Mobbing y Bullying "Haciendo visible lo invisible", en el hotel Radisson de Montevideo. Contará con oradores de Uruguay, Costa Rica, Argentina, Canadá, Finlandia, España y Estados Unidos.

Según comentó Giachero, en la mayoría de los casos la persona que lo dispara termina no siendo la acusada de acoso laboral porque se esconde detrás del grupo. "Es muy rara la dinámica de uno a uno sin que otros se sumen o que un hostigador acuse a más de una persona al mismo tiempo", reflexionó.

Para Iñaki Piñuel existen tres tipos de depredadores: el psicópata perverso, el narcisista y el paranoide. El perverso se presenta como un gran moralista y muy integrado a la sociedad, pero en el fondo no tiene empatía ni autocrítica y disfruta de dañar a otros, pero actúa de manera muy sutil.

El paranoide es aquel individuo malhumorado que siempre ve una amenaza en los otros, de que lo puedan engañar o dañar. Son los más visibles por como tratan a los demás, pero en general se los justifica porque se posicionan normalmente en el lugar de víctima.

El narcisista tiene una necesidad imperiosa de demostrar lo maravilloso que es y ser el centro de todo, abusan de la autoreferencia y suelen ser muy seductores, incluso utilizando la mentira. Muestran poca tolerancia a la frustración, baja autoestima y fragilidad interna.

Según Giachero, estas tres personalidades llegan fácilmente a lugares de poder porque "son muy difíciles de detectar en entrevistas y muy hábiles creando redes de corrupción dentro de las organizaciones, al generar compromisos guardando secretos y su poder radica en el tráfico de influencias que se genera".

"No hay perfil de víctima, cualquiera que se convierta en una amenaza puede pasar a serlo", Silvana Giachero

La mayoría de las víctimas son mujeres pero "no es un tema de género", aclaró la profesional, porque muchas de las acosadoras son también mujeres. "Lo que ocurre es que el acoso se da muchas veces de arriba hacia abajo y en los cargos de poder hay más hombres que mujeres. Esto hace más común que los hombres acosen a mujeres cuando se convierten en amenaza para ellos", concluyó.

Un ministerio que actúa y una ley tardía

Si bien aún no hay una legislación precisa en cuanto al acoso laboral moral en el país, la Inspección de Trabajo cuenta con un equipo especializado para tratar las denuncias realizadas. De hecho, interviene, investiga y, si corresponde, sanciona o sugiere medidas dentro de sus competencias. "Compartimos la necesidad de legislar pero sin legislación estamos actuando igual", sostuvo el inspector general de Trabajo, Gerardo Rey.

Por su parte, Crisitina Mangarelli indicó que hace años la doctrina y jurisprudencia uruguaya aceptó la figura del acoso moral. Aun así, el nacionalista Pablo Abdala presentó un proyecto de ley que se encuentra a estudio en la Comisión de Trabajo del Poder Legislativo.

La principal autora intelectual de dicha iniciativa es la abogada especializada en acoso moral laboral María Soledad de Franco, quien dijo que se está actuando según principios muy genéricos: "Se propone una acción de cese de hostigamiento que brinde un mecanismo judicial rápido para la persona que está siendo acosada. Además, busca la igualdad para lo público y lo privado, ya que hoy el ministerio actúa y sanciona solo para los casos de los privados".
Extraido de OBSERVADOR

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